lunes, 4 de junio de 2012

Niños robados por la Iglesia Católica.




España: piden justicia para "300.000 niños robados"

Sarah Rainsford
BBC, Madrid

Miles de niños en España fueron presuntamente separados a la fuerza de sus padres para ser vendidos por redes que empezaron a funcionar durante el franquismo y se prolongaron durante décadas. Ahora, más de 260 supuestas víctimas del tráfico de menores exigen a la justicia que abra una investigación.

La Asociación Nacional de Afectados por Adopciones Irregulares (Anadir) estima que unos 300.000 menores fueron robados. Al principio, la mayoría eran hijos de simpatizantes de la izquierda republicana que perdió la Guerra Civil española en 1939 y dio paso al régimen militar de Francisco Franco.

Sin embargo, Anadir asegura que el tráfico de menores continuó después de la muerte del gobernante de facto en 1975.

Enrique Vila, abogado del grupo de víctimas que ha solicitado a la Fiscalía General que investigue lo ocurrido, asegura que había toda una mafia en la que participaban captadores, médicos e intermediarios que vendían a los niños a cambio de dinero en efectivo.

De ideología a negocio

La asociación aportó cientos de pruebas que van desde partidas de nacimiento falsificadas, hasta exámenes de ADN pasando por testimonios de enfermeras o enterradores y confesiones de padres que compraron a sus hijos.

La separación forzosa de menores del lado de sus padres, comenzó en la posguerra. Entonces, la mayor parte de las víctimas eran niños de familias de ideas contrarias al régimen de Franco que eran entregados a otras "ideológicamente más convenientes".

Según Vila, "esa estructura y esos métodos revelaron un potencial negocio". "Todo empezó por motivos políticos, pero al final cualquier niño podía ser una víctima", aseguró.

Antonio Barroso, el fundador de Anadir, cree haber sido uno de ellos. Antes de morir, el homre que él pensaba era su padre biológico le confesó que lo había comprado por "más dinero de lo que cuesta un apartamento", que dio a los médicos en efectivo.

Las pruebas de ADN confirmaron que Barroso y sus padres no tenían ninguna relación biológica. Trató sin éxito de llevar su caso a los tribunales y entonces decidió fundar la asociación. Asegura que le sorprendió la cantidad de gente que estaba en su misma situación.

Tumbas vacías

Ahora, él y otras 260 presuntas víctimas, luchan para que se sepa la verdad.

"Queremos que el fiscal general abra una investigación nacional", dijo ante la sede de la Fiscalía General del Estado en Madrid. Allí se reunieron multitud de miembros de Anadir, que portaron carteles y pancartas con mensajes en los que pedían que se hiciera justicia.

Barroso explicó que "hay casos de madres que abrieron las tumbas de sus bebés después de 30 años llevándoles flores y las encontraron vacías, las madres fueron engañadas deliberadamente".

"Luego hay otros casos como el mío, donde las actas de nacimiento fueron falsificadas", añadió.

Sospechosas contradicciones

Uno de los emblemas de Anadir reza "Tenemos derecho a conocer a nuestra familia biológica". Es lo que reclaman Alberto y su madre, Soledad Hernández.

En la década de los ochenta, Soledad dio a luz a luz a mellizos y los médicos le dijeron que uno de ellos había muerto. Sin embargo, al igual que denuncian otras madres, a ella nunca le enseñaron el cuerpo del bebé.

Su hijo Alberto asegura que los documentos oficiales no coinciden. "Algunos documentos dicen que mi hermano fue enterrado, otros que fue incinerado. Unos dicen que murió por problemas respiratorios, otros que estaba desnutrido", explica.

Las contradicciones alimentan sus sospechas de que su hermano mellizo podría seguir con vida. "Toda mi vida he pensado que había alguien ahí fuera, la gente muchas veces dice que me ha visto en lugares a los que no he ido. Este caso puede llevar todo eso a alguna conclusión", añade.

El abogado Enrique Vila reconoce que no todas las muertes en situaciones sospechosas tienen que ser robos y apunta que "algunas madres se aferran a esa posibilidad como una forma de esperanza".

Sin embargo subraya que hay hechos que apuntan a que algunas sí los son, como la declaración del trabajador de una funeraria que reconoció haber transportado 20 ataúdes vacíos.

"Este es sólo un hombre," dice el Vila, que añade: "Imagínese cuántos puede haber en el conjunto de España. Ésta tiene que ser una investigación gigantesca."

Fuente: http://www.bbc.co.uk/mundo/noticias/2011/01/110128_espana_ninos_robados_lr.shtml

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