jueves, 29 de enero de 2026

La Conquista Programada A alguien le interesa que la cruz triunfe - por Andreas Faber-Kaiser.

 

por Andreas Faber-Kaiser

1992

de AFK Website

 

El investigador español Manuel Audije -algo más que oficial de la Armada- sustenta la tesis de que el fenómeno de la conquista de América es inexplicable bajo la consideración de las restringidas posibilidades del invasor español, frente al potencial de los imperios asentados al otro lado del gran mar.


Resultaba incomprensible -argumenta- que imperios como el azteca, de gentes acostumbradas a privaciones y luchas por la subsistencia durante cientos de años, sucumbieran ante el empuje de un puñado de hombres, aunque éstos contasen con aquellos monstruos de cuatro patas que corrían como el viento. Pero es que alguien, desde lo alto, estaba apostando una vez más por la expansión de quienes portaban el signo de la cruz.

 

La historia de los acontecimientos humanos, de la evolución de la especie humana, está escrita ciertamente sobre papel terrestre, pero la pluma que escribe la sostienen en demasiadas ocasiones manos que no son de hombre.

 

¿Quién demonios tiene interés en que evolucionemos de tal o cual forma? ¿Y por qué demonios los historiadores académicos cierran sus ojos ante esta realidad? Voy a transcribir a continuación literalmente algunos pasajes extraídos de crónicas escritas referidas a la conquista y colonización del continente americano.

 

Las crónicas seleccionadas para este artículo (hay bastantes) más, no están escritas por cuatro ignorantes ni desconocidos, sino por cuatro reconocidos cronistas de la historia de España, cuales son Bernal Díaz del CastilloPedro de ValdiviaFray Junípero Serra y Pedro de Cieza de León.
 


Los hombres que vinieron del cielo


Pero ya antes que ellos, el propio Colón haría alusión al hecho de que los indios americanos parecían familiarizados con la idea de que podían bajar figuras antropomorfas de los cielos hasta la superficie terrestre. Así, leemos en su Diario de a bordo del primer viaje, trascrito por Fray Bartolomé de las Casas, por cierto y cómo no "In Nomine Domini Nostri Jesus Christi":

"Domingo 14 de octubre de 1492. (...) Otros, cuando veían que yo curaba de ir a tierra, se echaban a la mar y nadando venían, y entendíamos que nos preguntaban si éramos venidos del cielo; y vino uno viejo en el batel dentro, y otros a voces grandes llamaban todos hombres y mujeres: venid a ver los hombres que vinieron del cielo: traedles de comer y de beber."


"Martes 6 de noviembre de 1492. (...) Dijeron que los habían recibido con gran solemnidad según su costumbre, y todos así hombres como mujeres los venían a ver, y aposentároslos en las mejores casas; los cuales los tocaban y les besaban las manos y los pies, maravillándose y creyendo que venían del cielo."

 

La derrota inevitable


Casi 30 años más tarde, Cortés venció a los indios, entre otras razones, por tres para él afortunadas coincidencias (¿o no tanto?) que marcaron el ánimo del indígena con la propia convicción de su derrota inevitable: el emblema de Cortés era la cruz, que para el indio era emblema de Quetzalcóatl, el dios-serpiente portador de plumas que denotaban su facultad de moverse por el aire instructor descendido y regresado a las alturas estelares; los hombres de Cortés eran además de tez blanca y barbudos, como los dioses que referían las leyendas indias, y por ende Hernán Cortés desembarcó en el año 1519, que era el año I Acatl, el año consagrado a Quetzalcóatl.


Por su parte, el cronista de Cortés, Bernal Díaz del Castillo, refiere en su obra Historia verdadera de la conquista de la Nueva España, en su capítulo CI (Cómo el gran Moctezuma con muchos caciques y principales de la comarca dieron
la obediencia a su majestad, y de otras cosas que sobre ello pasaron):

"Y diré que en la plática que tuvo el Moctezuma con todos los caciques de toda la tierra que había enviado a llamar, que después que les había hecho un parlamento sin estar Cortés ni ninguno de nosotros delante, salvo Orteguilla el paje, dicen que les dijo que mirasen que de muchos años pasados sabían por cierto, por lo que sus antepasados les habían dicho, es así lo tiene señalado en sus libros de cosas de memorias, que de donde sale el Sol habían de venir gentes que habían de señorear estas tierras, y que él tiene entendido, por lo que sus dioses le han dicho, que somos nosotros."

De esta guisa es fácil conquistar y vencer. Máxime cuando además, coincidiendo con la llegada de estos que venían de donde sale el Sol, se plantan en el aire objetos voladores que confirman que ellos son los anunciados por la tradición de
los antiguos para tomar el relevo del mando de aquella zona del planeta.
 


OVNIS durante la conquista


Así lo leemos en el capítulo CCXII (De las señales y planetas que hubo en el cielo de la Nueva España antes de que en ella entrásemos, y pronósticos de declaración que los indios mexicanos hicieron, diciendo sobre ellos y de una señal que hubo en el cielo, y otras cosas que son de traer a la memoria) de la misma obra de Bernal Díaz del Castillo:

"Dijeron los indios mexicanos, que poco tiempo había, antes que viniésemos a la Nueva España, que vieron una señal en el cielo que era como verde y colorado y redonda como una rueda de carreta"

El cronista español está empleando exactamente la misma expresión que para dicho fenómeno emplearon el historiador italiano Leone Cobelli para el objeto que sobrevoló en agosto de 1487 la villa de Forli, y el autor chino de la obra Notas sobre el cielo para los objetos que los días 16 y 17 de julio del año Dingchou sobrevolaron las regiones orientales del imperio de los hijos del cielo,

"y junto a la señal vino otra raya y camino de hacia donde sale el Sol y se venía a juntar con la raya colorada; y Moctezuma, gran cacique de México, mandó llamar a sus papas y adivinos, para que mirasen aquella cosa y señal."

Más adelante, continúa:

"Nosotros nunca las vimos, sino por dicho de mexicanos lo pongo aquí, porque así lo tienen en sus pinturas, las cuales hallamos verdaderas. Lo que yo ví y todos cuantos quisieron ver, en el año veinte y siete" (1527) "estaba una señal del cielo de noche a manera de espada larga, como entre el río Pánuco y la ciudad de Texcoco, y no se mudaba del cielo, a una parte ni a otra, en más de veinte días."

¿Me quieren explicar los doctores de la ciencia, que tanto gustan de atribuir los avistamientos de OVNIs a fenómenos atmosféricos inusuales y globos-sonda (en el mejor de los casos) a qué tipo de fenómeno atmosférico inusual obedece la
presencia de una forma de espada larga a relativamente baja altura (localizada entre dos puntos geográficos concretos de México) y en posición fija durante más de veinte días?

 

Porque globos-sonda y chatarra de satélites en el siglo XVI, no
cuela. Y meteoritos en posición fija, menos. Pero no cierren los ojos, porque ahí está el testimonio. Por favor, una respuesta coherente de la comunidad científica académica. Si la tienen, tienen también la obligación de comunicarla.


Y si no la tienen, deberían de poseer la suficiente humildad y rigor científico como para abstenerse de negar aquello que no han investigado. Por ende, quiero recordar que esta misma espada aérea fue lo que ya notificó encima de Jerusalén
y fija durante un período de un año entero el historiador Flavio Josefo, amén de otros casos históricos en que se vieron formas de cruces (=espadas) en el cielo.
 


Apariciones enigmáticas


Pero continuemos con el testimonio del cronista español Bernal Díaz del Castillo. En le capítulo XCIV (Cómo fue la batalla que dieron los capitanes mexicanos a Juan de Escalante, y cómo le mataron a él y el caballo y a otros seis soldados, y muchos amigos indios totonacas que también allí murieron), relata cómo la aparición de una enigmática figura decide la victoria a favor de los españoles (a quienes los indios llaman teules´):

"Y preguntó Moctezuma que, siendo ellos muchos millares de guerreros, que cómo no vencieron a tan pocos teules. Y respondieron que no aprovechaban nada sus varas y flechas y buen pelear; que no les pudieron hacer retraer, porque una gran tecleciguata de Castilla venía delante de ellos, y que aquella señora ponía a los mexicanos temor, y decía palabras a sus teules que los esforzaba; y el Moctezuma entonces creyó que aquella gran señora que era Santa María y la que le habíamos dicho que era nuestra abogada, que de antes dimos al gran Moctezuma con su precioso Hijo en brazos."

El caso de la Virgen no es aislado, sino que otra figuras misteriosas y caídas del cielo ayudaron a convencer al indio de que no tenía nada que hacer contra el invasor. Y, ¡asómbrate lector!, vuelve a hacer su aparición aquí en apoyo de la cruzada cristiana aquel blanco caballero que sobre corcel blanco pasaba por San Jorge en la lejana Europa, en los enfrentamientos con los moros.


Así el extremeño Pedro de Valdivia relata lo siguiente en carta dirigida a Carlos I de España y V de Alemania, y refiriéndose a un ataque de los nativos contra su fuerte establecido en lo que hoy es tierra chilena, en el año 1541:

"Y parece nuestro Dios quererse servir de su perpetuación para que sea su culto divino en ella honrado y salga el diablo de donde ha sido venerado tanto tiempo; pues según dicen los indios naturales, que el día que vinieron sobre este nuestro fuerte, al tiempo que los de a caballo arremetieron contra ellos, cayó; en medio de sus escuadrones un hombre viejo en un caballo blanco e les dixo: Huid todos, que os matarán estos cristianos, y que fue tanto el espanto que cobraron, que dieron a huir."

 

"Dixeron más: que tres días antes, pasado el río Biubiu para venir sobre nosotros, cayó una cometa entre ellos, un sábado a medio día, y desde el fuerte donde estábamos la vieron muchos cristianos ir para allá con muy mayor resplandor que otras cometas salir, e que caída, salió della una señora muy hermosa, vestida también de blanco, y que les dixo: Serví a los cristianos, y no vais contra ellos, porque son muy valientes y os matarán a todos.´ E como se fue de entre ellos, vino el diablo, su patrón, y los acabdilló, diciéndoles que se juntasen muy gran multitud de gente, y que él vendría con ellos, porque en viendo nosotros tantos juntos, nos caeríamos muertos de miedo."

Con ligerísimas variaciones en la forma de exposición, se encuentra este mismo relato en la relación de hechos y noticias que Pedro de Valdivia envía a sus apoderados en la Corte. Con gran lucidez dice ahí el cronista, refiriéndose a la nueva tierra:

"Paresce tenerla nuestro Dios de su mano y servirse de nosotros en la conquista y perpetuación della."

Pero, bueno, doctos de la ciencia, todo esto no son más que tonterías, ganas de tomarle el pelo a Carlos I por parte de quienes se estaban dejando la piel en América. ¿Cómo iban a ver los indios bajar ante sus narices al mismo caballo blanco que a decenas de miles de kilómetros de distancia descendía igualmente entre moros y cristianos? ¡Pero hombre, por favor, no seas iluso! ¿Cómo van a bajar caballos blancos del cielo? ¿No ves que esto es imposible? Pues la historia de España dice que sí, que bajan. Y así les fue a moros y a indios.


Porque alguien a quien no conocemos tuvo la imperiosa necesidad de que la cruz dominara sobre parte del planeta.
 


La cristianización programada


Y ya que hablamos de la cruz, qué mejor que un fraile en América para seguir explicando cosas que no pueden ser, pero que fueron. Fray Junípero Serra fundó en la sierra de Santa Lucía, a unos cien kilómetros de Monterrey, una de sus
misiones cristianas. Para dicha fundación, los misioneros contaron con una curiosa ayuda: la de una anciana indígena, bautizada más tarde y que recibió el nombre de Agueda, que se presentó a los sorprendidos misioneros pidiéndoles que
le administrasen el sacramento del bautismo.

 

Preguntada acerca de las razones que la impulsaban a esta decisión, la futura Agueda comenzó a relatar esta fantástica historia:

Cuando ella era aún niña, oyó referir a sus padres que en cierta ocasión habían llegado a aquella tierra dos hombres blancos cuyas vestiduras, por la descripción que de las mismas le habían hecho sus padres, eran similares a las de los religiosos que acababan de llegar. Además, lo que dijeron aquellos dos hombres se parecía a lo que predicaban los nuevos frailes.

 

Solamente había entre ellos una diferencia: los dos hombre que habían llegado por lo menos cien años antes que Fray Junípero, no lo habían hecho a pie, ni a caballo, sino que llegaron volando: cayeron de arriba, de las alturas. Se establecieron en el poblado y permanecieron allí por algún tiempo. No dando crédito a sus oídos, los frailes recabaron cuanta información pudieron entre los demás componentes de aquel grupo de indígenas. Lo cual les llevó a verificar que aquel suceso permanecía vivo en la memoria de aquel pueblo como parte de su legado histórico.

El establecimiento por parte de los habitantes del poblado de una posible conexión entre los recién llegados misioneros y los dos hombres que según referencias de sus antepasados habían llegado volando, y cuya memoria fue revitalizada gracias al relato de la anciana Agueda, constituyó un factor decisivo para que todos los integrantes de aquella comunidad indígena
solicitaran recibir el bautismo.


Más adelante, Fray Junípero volvería a ser testigo de otro episodio que nos lleva a pensar que hubo una preparación previa del terreno para cuando llegara el momento oportuno. Resulta que el día 6 de agosto de 1772, un reducido grupo
mixto integrado por Fray Pedro CambónFray Angel Somera y diez soldados, bajo las órdenes de Fray Junípero Serra, llegaba al río de los Temblores, después de caminar 40 leguas al norte desde la ciudad de San Diego, en la California septentrional.

 

Una vez elegido el sitio adecuado para erigir la cruz que presidiese aquel lugar, y en el preciso instante en que se disponían a clavarla en el suelo, un considerable número de indígenas manifestó su presencia profiriendo gritos y amenazas. La situación se estaba poniendo fea para el reducido número de cristianos, cuando uno de los misioneros tuvo una idea que les salvaría la vida.

 

En esta ocasión, su fe movió montañas (o lo que es lo mismo, redujo a corderos a los fieros nativos). Al fraile se le ocurrió sacar del escaso equipaje que llevaban un cuadro de la Virgen de los Dolores, y exponerlo a la vista del enemigo. El resultado fue absolutamente sorprendente: los gritos y los gestos amenazadores cesaron bruscamente. En silencio, aquel grupo de nativos fue acercándose al sitiado grupo de hombres de armas y cruz.

 

Uno a uno, los indígenas se inclinaron, en muestra evidente de respeto y sumisión, al tiempo que fueron depositando junto al cuadro todos cuantos objetos de valor adornaban sus cuerpos, amén de sus armas, arcos y flechas que momentos antes empuñaban amenazadoramente. ¿Qué significaba para aquellos indios la visión de esta Virgen? No lo sabemos. Pero todo parece indicar que reaccionaron a un estímulo previamente inducido a la vista de una imagen similar.
 


El hombre resplandeciente


Ciertamente se prodigaron en tierras americanas las ayudas extrahumanas a quienes portaban el signo de la cruz. Así, también Pedro de Cieza de León escribe en el siglo XVI, en el capítulo CXVII de La crónica del Perú, que el clérigo Marcos Otazo, vecino de Valladolid, le narró la siguiente vivencia:

"Estando yo en este pueblo de Lampaz, un jueves de la Cena vino a mí un muchacho mío que en la iglesia dormía, muy espantado, rogando me levantase y fuese a baptizar a un cacique que en la iglesia estaba hincado de rodillas delante de las imágenes, muy temeroso y espantado; el cual estando la noche pasada, que fue miércoles de Tinieblas, metido en una guaca, que es donde ellos adoran, decía haber visto a un hombre vestido de blanco, el cual le dijo que qué hacía allí con aquella estatua de piedra. Que se fuese luego, y viniese para mí a se volver cristiano.

 

Y cuando fue de día yo me levanté y recé mis horas, y no creyendo que era así, me llegué a la iglesia para decir misa, y lo hallé de la misma manera, hincado de rodillas. Y como me vio se echó a mis pies rogándome mucho le volviese cristiano, a lo cual le respondí que sí haría, y dije misa, la cual oyeron algunos cristianos que allí estaban; y dicha, lo bapticé, y salió con mucha alegría, dando voces, diciendo que él era cristiano, y no malo, como los indios." (...)

 

"Muchos indios se volvieron cristianos por las persuasiones de este nuevo convertido. Contaba que el hombre que vio estando en la guaca o templo del diablo era blanco y muy hermoso, y que sus ropas asimismo eran resplandecientes."

Se parece sospechosamente a los dos que 16 siglos antes habían entrado descendidos del cielo en el sepulcro previsto para Jesús.

 

Más ayuda celestial


Finalmente, en el capítulo CXIX de la misma Crónica del PerúPedro Cieza de León escribe:

"Cuando en el Cuzco generalmente se levantaron los indios contra los cristianos no había más de ciento y ochenta españoles de a pie y de caballo. Pues estando contra ellos Mango inga, con más de doscientos mil indios de guerra, y durante un año entero, milagro es grande escapar de las manos de los indios; pues algunos de ellos mismos afirman que vían algunas veces, cuando andaban peleando con los españoles, que junto a ellos andaba una figura celestial que en ellos hacía gran daño, y vieron los cristianos que los indios pusieron fuego a la ciudad, el cual ardió por muchas partes, y emprendiendo en la iglesia, que era lo que deseaban los indios ver deshechos, tres veces lo encendieron, y tantas se apagó de suyo, a dicho de muchos que en el mismo Cuzco dello me informaron, siendo en donde el fuego ponían, paja seca sin mezcla alguna."

 

La constante de los protectores celestes


Finalmente creo interesante para el objeto de este artículo, añadir aún algunos casos de manifestaciones de seres sobrehumanos en otras latitudes del planeta, referidos por cronistas que no tenían conexión con los indios americanos. Así
por ejemplo, una antigua narración de la isla de Pohnpei en la Micronesia, cuenta lo siguiente, con motivo de haberse enfrentado en combate los habitantes de la región de Palikir con los de Matolenim, en esta minúscula isla del Pacífico:

"En el fragor de la lucha fueron muertos también muchos de los hombres de Palikir. Entonces elevaron oraciones rápidamente a un espíritu llamado Sanoro.


Su oración halló eco en el espíritu. Puesto que cuando sucumbieron en la lucha, el espíritu hizo aparecer rápidamente a una mujer entre los combatientes de Palikir. La mujer era tremendamente grande. Extendió entonces su cabellera y cubrió con ella a la gente de Palikir.

 

En cuanto los hombres de Matolenim vieron a la mujer que se había alzado entre los de Palikir, los brazos les comenzaron a pesar, y contemplaron extasiados sin poderse mover a la mujer que se encontraba entre la gente de Palikir. Entonces los hombres de Palikir se abalanzaron rápidamente sobre los de Matolenim y los mataron a todos."


También en Europa


Y si asombrosa es la similitud de esta figura sobrehumana que ayuda a uno de los dos bandos en el otro extremo del Pacífico, con las apariciones sobrehumanas que vimos apostaban por uno de los bandos en las luchas de cristianos contra indios en América, no menos asombrosa es la constatación de que lejos del Pacífico y de América, en plena Europa, el mismo fenómeno también se prodigaba.

 

Veamos algún ejemplo, si bien insisto en que hay muchísimos más. Vayamos al Mediterráneo, en donde veremos el mismo fenómeno representado por la popular figura de san Jorge, que pertenece al grupo de los santos caballeros y soldados que desde el cielo ayudaron a los creyentes cristianos en sus luchas, en especial cuando combatían a los llamados infieles.

 

Entre ellos hay que contar con san Miguel y san Magín, que tanto protegieron los intereses de Carlomagno. Los guerreros catalanes, antes de emprender alguna lucha, se encomendaban a san Jorge al igual que los guerreros de Palikir se encomendaron a Sanoro, y obtuvieron gran protección al igual que aquellos, particularmente en ocasiones en que luchaban contra los musulmanes.


Así, cuando los árabes hubieron conquistado la ciudad de Barcelona y ésta hubo quedado arrasada, el conde Borrell II se reorganiza en la cercana población de Manresa. Con muy exiguas fuerzas decide volver sobre Barcelona, para intentar su
reconquista prácticamente imposible. Mas, al llegar, no tardaron en fijarse en un apuesto guerrero que galopaba entre las nubes y que esgrimía un rayo por arma, con el cual sembró la muerte y el terror entre los moros que caían a millares o huían a todo correr. Desaparecido el misterioso caballero, al que nadie conocía, los hombres de Borrell II y Catalunya entera lo tomaron por patrón, y la cruz que lucía en su vestimenta pasó a formar parte del escudo de Barcelona y de muchas otras ciudades y pueblos.

 

En mis libros Las nubes del engaño y El muñeco humano aporto más intervenciones de este caballero que defiende a cristianos contra moros ayudando a Jaime I el Conquistador en la conquista de Mallorca, y a los alcoyanos en la defensa de su ciudad, amén de otros casos similares, en que determinada aparición celeste o sobrehumana actúa en defensa de determinado bando de la lucha, en distintos lugares y épocas.
 


Y en la época romana


Finalizaré aquí este breve repertorio con un caso extraído de la historia de Roma, por cuanto también aquí, al igual que en la narración de la isla de Pohnpei, la divinidad implorada acude a la llamada en auxilio del solicitante. El personaje invocado aquí es Cástor.


Efectivamente, en el año 498 antes de JC, el exiliado Tarquino se encaminó sobre Roma, con la intención de aplastarla con aliados de treinta y seis ciudades de la Liga latina conducidos por Octavio Manilio. La batalla se libró junto al lago
Regilo, cerca de la actual Frascati. Cuando al cabo de algunas horas parecía decantarse cierta ventaja en favor de los etruscos, que consiguieron empujar a los romanos, Aulio Postumio, en su desesperación, prometió un templo a Cástor si
éste intercedía en la lucha.

 

Repentinamente, en una violenta carga contra el enemigo, se colocaron a la cabeza de la caballería dos extraños y apuestos jinetes de una estatura superior a la humana, que de inmediato se pusieron a dirigir la por ende victoriosa carga.


Fueron solamente algunos ejemplos. Los suficientes, creo, para esta conclusión:

dado que los relatos que nos refieren los cronistas de la conquista de América difieren poco o nada, en algunos casos, de otros testimonios similares recogidos en todas las épocas y en muchos lugares del planeta por otros historiadores, creo que cabe poca duda acerca de la observación de que alguien está encauzando desde siempresin preguntárnoslonuestro destino.

miércoles, 28 de enero de 2026

El Muñeco Humano Nos Fabricaron para Utilizarnos - por Andreas Faber- Kaiser.

 


por Andreas Faber-Kaiser

1989

de AFK Website

 

 


Algunos científicos de avance y los legados más antiguos de nuestra historia convergen en una explicación lógica para el origen de la humanidad: una civilización cósmica para nosotros desconocida nos fabricó en un pasado remoto.

 

Más adelante alguien, ya sea el mismo programador original u otro distinto, efectuó una mutación en el ser programado, para encarrilar nuestro desarrollo genético hacia nuestra condición humana actual.

 

Pero, ¿qué hicieron nuestros programadores después de habernos fabricado y posiblemente mutado en un estadio más tardío? ¿Nos abandonaron a nuestra suerte? ¿O, más bien, han venido controlando el desarrollo de nuestra existencia?


Existen suficientes ejemplos que evidencian que en el pasado y también hoy en día alguien más, y por lo menos tecnológicamente, más avanzado, se mantuvo y se mantiene cerca de nosotros, acompañándonos a lo largo de toda nuestra historia.


Pero no solamente se han dedicado a controlarnos, sino que en determinados momentos históricos decisivos para la marcha de la humanidad, han intervenido directamente para encauzarla en uno u otro sentido. En la etapa antigua de nuestra historia, los seres para nosotros desconocidos descendían habitualmente de las alturas para convivir con el ser humano sobre el planeta que habitamos.


Dado que sus actuaciones y su tecnología se escapaban a la comprensión del hombre primitivo, que era incapaz de imitar lo que estos seres desconocidos podían hacer, tales visitantes fueron tomados necesariamente por nuestros antepasados por auténticos dioses, cosa que en cierta forma no deja de ser cierta para nosotros, en el supuesto de que ellos sean nuestros fabricadores.


Sus actuaciones fueron interpretadas naturalmente por el hombre primitivo y medieval como expresiones inequívocas de la divinidad. Pero con el paso del tiempo, la situación ha cambiado: los que fueron dioses hasta hace poco, comienzan a esconder su careta divina para irse diluyendo en el anonimato. ¿Por qué?

 

Porque nuestra propia evolución nos ha conducido a un punto en el que nuestros actuales conocimientos no les permiten ya ser identificados con la imagen de seres divinos. Hoy ya sabemos que lo que ellos hicieron en el pasado, lo pueden hacer otros, le podemos en parte hacer nosotros, simples humanos.

 

Y lo qué aún no podemos hacer hoy lo podemos, extrapolando nuestros conocimientos actuales, alcanzar hipotéticamente en el futuro. Así, el contacto con ellos, en vez de darse en un contexto religioso como se dio en la antigüedad y en el medioevo, se intuye en un futuro a un nivel científico posiblemente.
 

 

 


No estamos solos


Semejante hipótesis debe de fundamentarse naturalmente en una premisa ineludible: que haya efectivamente vida inteligente en el universo, más allá de los límites de nuestro planeta Tierra.

 

Y que estos supuestos seres inteligentes sean capaces de llegar hasta aquí. ¿Es esto posible?

 

El 11 de septiembre de 1952, Marshall Chadwell, a la sazón director adjunto del departamento de Inteligencia Científica, le escribe en comunicado interior al director de la Agencia Central de Inteligencia (CIA):

"El problema OVNI excede el nivel de las responsabilidades individuales del departamento de Inteligencia Científica de la CIA, y es de tal importancia que merece la competencia y la acción del Consejo de Seguridad Nacional."

El 2 de diciembre de aquel mismo año, le vuelve a comunicar a su director que:

"Algo está ocurriendo y debe tener nuestra atención inmediata. Los avistamientos de objetos inexplicados a grandes alturas viajando a altas velocidades en las cercanías de importantes instalaciones defensivas americanas son de tal naturaleza que no pueden ser atribuibles a fenómenos naturales o a vehículos aéreos de tipo conocido."

La presencia de objetos volantes no identificados y la presencia de seres inteligentes no pertenecientes a nuestra comunidad humana terrestre, se manifiesta como una constante en el curso de nuestra evolución, desde la antigüedad hasta nuestros días. Si bien la ciencia académica se niega a aceptarla como un hecho.

 

Argumenta para ello que el viaje interplanetario preciso para que seres de otra civilización cósmica visitaran efectivamente nuestro planeta es de todo punto imposible.


Pero tal y como afirma el premio Nobel de química Ilya Prigogine, las teorías acaban siempre por ser rebatidas: su verdad es parcial, provisional. No debemos adaptar los hechos a nuestra inteligencia, sino que debemos aspirar a elevar esta inteligencia a un grado en el que pueda entender y asimilar los hechos, aunque en estos momentos aún se le antojen absurdos.

 

También era un absurdo para los hombres del siglo XVIII el hecho o la simple idea de que el hombre viajara algún día hasta la Luna y pegara torpes saltos sobre su superficie, y, sin embargo, ésta es una experiencia superada hoy en día y aceptada por todos: por los hechos consumados, en definitiva.

 

A lo que debemos aspirar es a lograr comprender algún día la realidad subyacente y el sentido de los fenómenos inexplicados que se han venido produciendo a lo largo de la historia humana y que actualmente se siguen produciendo y prodigando.
 

 

 


Ansias de contacto


Pero así como la mayoría de la comunidad científica no contempla la posibilidad de la presencia de seres extraños en nuestro planeta, sí acepta como probable la existencia de otras civilizaciones en la inmensidad del cosmos.

 

Tanto, que las busca ansiosamente y elabora planes para establecer contacto con las mismas. Los intentos de búsqueda de inteligencias extraterrestres en las profundidades del cosmos, objetivo del programa SETI (Search for Extraterrestrial Intelligence = Búsqueda de Inteligencia Extraterrestre), y los intentos de comunicación con supuestas inteligencias extraterrestres en el espacio, que conforman el programa CETI (Communication with Extratrrestrial Intelligence = Comunicación con Inteligencias Extraterrestres) siguen un constante curso de perfeccionamiento, lo que pone de manifiesto la voluntad de ciertos sectores de la comunidad científica en entrar en contacto con otros seres inteligentes del universo.


El programa SETI se verá notablemente incentivado a partir de 1992; para conmemorar el 500 aniversario del descubrimiento oficial de América, con una nueva inyección presupuestaria de 100 millones de dólares, aprobada en 1988.


Este dinero cubrirá una etapa de diez años de búsqueda de inteligencias extraterrestres, concretada en la instalación de seis analizadores multicanal del espectro radioeléctrico, tres en Arecibo, en Puerto Rico, y otros tres volantes, que se trasladarán periódicamente del hemisferio norte al sur, en una búsqueda totalmente automatizada.

 

Con este sistema se escudriñarán secuencialmente las 773 estrellas similares al Sol que se encuentran a una distancia inferior a los 80 años-luz, chequeando en cada una de ellas 2.000 millones de canales, mientras que por otra parte se barrerá todo el firmamento visible, en busca de alguna señal extraña que pudiera proceder de una civilización desconocida. El equipo que se empleará para ello es un analizador multicanal de espectros, el MCSA 2.0, que puede sintonizar simultáneamente hasta 10 millones de frecuencias.


En lo que al proyecto CETI respecta, cabe decir que en marzo de 1974, la Junta del Consejo Científico del Área del Problema de Radioastronomía de la Academia de Ciencias de la Unión Soviética discutió y aprobó un programa de investigación del problema de la comunicación con civilizaciones extraterrestres.

 

El programa fue elaborado por la sección de búsqueda de señales cósmicas de origen artificial del Consejo de Radioastronomía, a partir de las recomendaciones de la Conferencia Nacional Soviética sobre el Problema de la Comunicación con Civilizaciones Extraterrestres que tuvo lugar en el observatorio astrofísico de Byurakan, en Armenia, en mayo de 1964, y la conferencia soviético-norteamericana sobre CETI mantenida en el mismo Byurakan en septiembre de 1971.

 

El programa proyectado fue expuesto previamente en la VII Conferencia Nacional Soviética sobre Radioastronomía, convocada en Gorki en 1972, para ser aprobado definitivamente por la Academia de Ciencias de la URSS en 1974.

 

En el texto del programa aprobado por los soviéticos destaca la afirmación de que:

"Merece particular atención la posibilidad de que sondas lanzadas por civilizaciones extraterrestres se encuentren actualmente en el Sistema Solar e incluso en órbita alrededor de la Tierra".

 

 

 

Nos visitan desde siempre


Pero hay otro camino para averiguar si existen y si son capaces de venir a visitarnos.

 

Frente a la totalidad del establishment científico, que apoya la lenta y costosa búsqueda de señales de radio procedentes de seres inteligentes en el universo, cabría proponer una solución mucho más sencilla: intentemos examinar si nuestra Tierra ha sido visitada alguna vez en el pasado, o si está siendo visitada en el presente por seres no terrestres.

 

No debemos perder de vista para ello que, sin necesidad de recurrir a testigos dudosos, a textos equívocos, a grabados de diversa interpretación, los textos que a lo largo de los tiempos han ido reflejando los pasos de la historia de la humanidad, están salpicados de testimonios que ilustran la presencia de objetos volantes que evolucionan de forma inteligente a baja altura, sobre la superficie terrestre.


Tampoco es preciso recurrir al cúmulo de leyendas y textos religiosos que claramente hacen referencia a seres que procedentes del cielo entran en contacto con los habitantes de la Tierra. No. Sólo hace falta releer los textos de historia. Así, Plinio habla de objetos volantes no identificados en el Libro II de su Historia Natural.

 

Cayo Suetonio refiere que el 1 de enero del año 49 a. JC. Julio César se topó con una figura sobrehumana junto al río Rubicón. En el año 312 el pagano Constantino y todo su ejército contemplaron una cruz luminosa en el cieloBeda, en su Historia Eclesiástica, afirma que en el año 664 se presentó sobre las cabezas de las monjas de un monasterio de Barking, junto al Támesis, una sábana volante luminosa.

 

Mientras Carlomagno irrumpía en Italia, los sajones sitiaron Sigisburg, hasta que hicieron acto de presencia en el aire dos escudos volantes rojizos, que les hicieron huir precipitadamente y someterse luego a Carlomagno y al cristianismo. El 21 de febrero de 1345 una luz misteriosa procedente de las montañas de Montserrat en Catalunya se desplazó en el aire hasta detenerse encima de la población de Manresa, cuyos habitantes siguen celebrando desde entonces anualmente la "vinguda de la misteriosa llum".


En un texto que figura en los anales de la Inquisición, el Dr. Eugenio Torralba afirma que efectuaba viajes desplazándose por el aire guiado por una nube de fuego. Bernal Díaz del Castillo, cronista de Hernán Cortés, narra en su Historia verdadera de la conquista de la Nueva España, que en el año 1527 los expedicionarios españoles observaron en el aire sobre sus cabezas una enorme espada larga (comparable a la cruz que vio Constantino) que no se mudaba del cielo durante más de veinte días.

 

Mientras que el historiador catalán Geroni Pujades escribe en su Díari el día 30 de septiembre de 1604 que en la madrugada de aquel día los habitantes del obispado de Urgell asistieron a un combate aéreo a baja altura.


En la publicación "L'Année Scientifique" aparece publicada en el año 1874 la noticia del avistamiento de gran número de cuerpos negros que cruzaban la Luna. En 1885, el astrónomo José A. Bonilla publica un artículo en la revista "L'Astronomie", en el que explica que los días 12 y 13 de agosto de 1883 contempló desde el observatorio mexicano de Zacatecas, del que era director, el paso de un total de 116 objetos volantes no identificados que en oleadas sucesivas cruzaban por delante del disco solar. Etcétera.

 

La lista se hace interminable.

 

La historia bien habla de estos fenómenos. Si no los omitiéramos, si explicáramos la historia en su totalidad, sin omisiones ni retoques, asimilaríamos con naturalidad que los fenómenos que evidencian la actuación de una inteligencia distinta de la nuestra, forman parte integrante y continuada de la historia de la humanidad. Sabríamos todos un poco mejor en donde nos encontramos.
 

 

 


Estamos programados


El premio Nobel Francis H.C. Crick, bioquímico inglés, que en 1953 descubrió la estructura del ácido desoxirribonucleico (ADN), adoptó a finales de 1981 una postura sorprendente: afirmó que en sus orígenes nuestra especie fue creada por una supercivilización galáctica.

"Cuando el sistema solar estaba empezando a configurarse -dice- en alguna parte de la galaxia existía una civilización que debía hallarse en el grado de progreso en que nosotros nos encontramos ahora, aproximadamente. Esos seres, bastante parecidos a nosotros, indudablemente, comenzaban a trabajar con la vida.


"Un James Watson y un Crick extraterrestres habían descubierto la estructura del ADN. Otros, explotando sus trabajos, habían empezado a crear microorganismos, del mismo modo que nosotros, hoy, 'sintetizamos' las primeras bacterias en probetas.


"Esos seres descubrieron nuestro mundo en formación. Entonces se embarcaron en una experiencia que hoy nos parece imposible, pero que, dentro de unas decenas de años, estaremos nosotros mismos en condiciones de emprender: crear la vida inteligente. No exactamente igual que el Dios de la Biblia, que bajó a la Tierra a fin de modelar un poco de barro para formar a Adán, pero casi. Ellos hicieron que, en ese barro original, se pudiera sembrar una bacteria (u otro microorganismo), programado de tal forma que, al cabo de varías decenas de miles de años, desembocara en nosotros.


"Esos seres sembraron la Tierra igual que nosotros sembraremos quizá mañana un mundo lejano, todas cuyas probabilidades de llevar a la vida a su término más elevado, la inteligencia, estarán determinadas de antemano por nosotros."

 

En su libro Lífe itself (La vida misma) Francis H.C. Crick expone todos los argumentos de su tesis.

 

 

 

¿Un simple experimento?


Pero también podríamos ser un simple experimento. Imaginemos que una supercivilización que todavía existe en algún punto de la galaxia , o incluso fuera de ella, decidiera, por ejemplo, hace algunos millones de años, crearnos a plazo.

 

Para ella, el tiempo no cuenta. Cuando criamos un ganado que vive sólo unos cuantos años, o simples bacterias en un tubo de ensayo, ¿pensamos ni por un momento que, para esos microorganismos, nosotros somos prácticamente inmortales?


Crick confiesa que esta última idea es de los soviéticos. En efecto, la tesis de una siembra de la Tierra desde una galaxia cobró forma en el Congreso Internacional de Byurakan, en 1971.

 

Especialistas como Vsevolod Troitsky, de la Academia de Ciencias de la Unión Soviética, emitieron allí la teoría de que la Tierra podría ser un campo de experimentación para seres superiores, con los cuales no hay ni que pensar en ponerse en contacto, porque van muy por delante de nosotros.


Entonces, ¡son como dioses!
 

 

 


Vida por doquier


Casi simultáneamente con la publicación de la obra de Crick, el profesor de matemáticas aplicadas y astronomía en el University College de Cardiff, en el País de Gales, y director del Instituto de Estudios Fundamentales de Sri Lanka, Nalin Chandra Wickramasinghe, publicó sendos libros escritos en colaboración con el astrónomo Sir Fred Hoyle, y titulados Space TraveIlers: the Bringers of Life (Viajeros del espacio: los que trajeron la vida) y Evolution from Space (La evolución desde el espacio), respectivamente.


De la lectura de ambos libros, así como de las manifestaciones de otros científicos que investigan la existencia de formas de vida en el universo, se deduce claramente -no sólo como reflexión filosófica o lógica, sino decididamente como resultado de comprobaciones puntuales- que la vida no es una prerrogativa del planeta Tierra que habitamos, sino que sus bases se hallan repartidas por doquier en la vasta inmensidad del universo.

 

De forma que la afirmación del premio Nobel Francis H.C. Crick, descubridor como dije de la estructura del ADN, en el sentido de que una supercivilización galáctica nos creó en un pasado remoto, no carecen de base lógica.

 

Nuestra creación fue, en su opinión -recuerdo-, una fabricación programada.
 

 

 


El muñeco humano


Exactamente de esta fabricación programada a la que aluden algunos científicos de avance, nos hablan también las tradiciones más antiguas del planeta, que quedan perfectamente reflejadas en el legado sagrado de los indios quichés, de la gran familia maya.

 

Cuando el planeta Tierra aún no se había solidificado, y antes de poblarlo por tanto el ser humano, ya estaban ahí los constructores, los fabricadores, los poderosos del cielo.

 

Con esta afirmación, el Popol-Vuh, el libro del Consejo de los quichés, está en línea con las afirmaciones de Francis H.C. Crick:

"Solamente el agua limitada, solamente la mar tranquila, sola, limitada. Nada existía. Solamente la inmovilidad, el silencio, en las tinieblas, en la noche. Sólo los Constructores, los Formadores, los Dominadores, los Poderosos del Cielo, los Procreadores, los Engendradores, estaban sobre el agua, la luz esparcida."

Así reza el Popol-Vuh, que además nos cuenta cómo los Dominadores construyeron al ser humano, al hombre, para que éste les adorara y les invocara, ya que sin este detalle de vanidad su creación, su fabricación, no resultaba completa y, más aún, carecía de sentido.

 

Esta necesaria adoración se repite en las tradiciones religiosas más antiguas de numerosas comunidades humanas.

 

¿Cabe pensar acaso que la energía que emitimos durante semejantes actos de adoración sirve de nutrición a quienes presumiblemente nos diseñaron?

"Es tiempo de concentrarse de nuevo sobre los signos de nuestro hombre formado, como nuestro sostén, nuestro nutridor, nuestro invocador, nuestro conmemorador", afirma el Popol-Vuh.

Narra este mismo 'libro del Consejo' que el primer muñeco formado con tal finalidad no hablaba, por lo cual no los invocaba, motivo por el que fue destruido:

"No tenían ni ingenio ni sabiduría, ningún recuerdo de sus Constructores, de sus Formadores; andaban, caminaban sin objeto. No se acordaban de los Espíritus del Cielo; por eso decayeron. Solamente un ensayo, solamente una tentativa de Humanidad."

La imperfección de este primer intento de biorrobot provocó su destrucción por medio del agua, del diluvio:

"Entonces fue hinchada la inundación por los Espíritus del Cielo, una gran inundación fue hecha, llegó por encima de las cabezas de aquellos maniquíes."

 

 

 

Con la mente frenada


Al segundo intento, les salió un hombre tan inteligente y de tan perfecta comprensión, que temieron que supiera y viera demasiado, lo que no les convenía a Los de la Construcción, a los Poderosos del Cielo:

"'No está bien lo que dicen nuestros construidos, nuestros formados. Lo conocen todo, lo grande, lo pequeño, dijeron. Por lo tanto, celebraron consejo. '¿Cómo obraremos ahora para con ellos? ¡Que sus miradas no lleguen sino a poca distancia! ¡Que no vean más que un poco la faz de la Tierra! ¡No está bien lo que dicen! ¿No se llaman solamente Construidos, Formados?

 

Serán como dioses, si no engendran, si no se propagan, cuando se haga la germinación, cuando exista el alba; solos, no se multiplican. Que eso sea.

 

Solamente deshagamos un poco lo que quisimos que fuesen; no está bien lo que decimos. ¿Se igualarían a aquéllos que los han hecho, a aquéllos cuya ciencia se extiende a lo lejos, a aquéllos que todo lo ven?', fue dicho por los Espíritus del Cielo, Dominadores, Poderosos del Cielo.

 

Así hablaron cuando rehicieron al ser de su construcción, de su formación.

 

Entonces fueron petrificados los ojos por los Espíritus del Cielo, lo que los veló como el aliento sobre la faz de un espejo; los ojos se turbaron; no vieron más que lo próximo, esto sólo fue claro. Así fue perdida la Sabiduría y toda la Ciencia de los cuatro hombres, su principio, su comienzo.

 

Así primeramente fueron construidos, fueron formados, nuestros abuelos, nuestros padres."

De esta forma, para evitar que supiera y que viera demasiado, se corrigió a este segundo prototipo de hombre, para conformar definitivamente a la raza humana actual, previo ajuste de clavijas y recorte de su capacidad de comprensión.

 

Así, no se nos concedió más que una mínima parte del saber. ¿No nos están confirmando las más avanzadas investigaciones de las potencialidades de nuestra mente que solamente estamos usando aproximadamente un 10 % del total de nuestras posibilidades?

 

O sea, solamente una mínima parte del saber que nos corresponde de acuerdo con nuestro plan de fabricación original. Sorprendentemente, exactamente lo mismo le confirma Gabriel al contactado Mahoma, amén de darle un símil minúsculo que acaso pueda hacer alusión al microorganismo que menciona Francis H.C. Crick, al hacer referencia al origen del ser humano:

"¡Predica en el nombre de tu Señor, el que te ha creado! Ha creado al hombre de un coágulo. ¡Predica! Tu Señor es el Dadivoso que ha enseñado a escribir con el cálamo: ha enseñado al hombre lo que no sabía."

Pero, aparte de enseñarnos lo que no sabíamos, el Dadivoso también recalca en el mismo Corán algo bastante más grave y que enlaza con el Popol-Vuh mesoamericano:

"No se os ha concedido más que una mínima parte del saber."

 

 

 

La máquina humana


De acuerdo con todo lo expuesto, puede concluirse -al menos como hipótesis- que una supercivilización cósmica recurrió a la ingeniería genética para dar origen al ser humano: a nosotros.

 

Pero, ¿es posible concebir el organismo humano -aquí no entraremos en la discusión de la parte espiritual, anímica o energética de nuestras personalidades, que ocupa este organismo durante el lapso de tiempo de cada una de nuestras vidas individualizadas- como una fabricación, entendiendo esta fabricación en el sentido más amplio de la palabra, y no como una auténtica 'creación', sino como manipulación de los elementos disponibles?


Si echamos una vez más una ojeada a la ciencia de avance, veremos que efectivamente, es posible. Solamente hay que tener presentes los progresos que se están realizando en los campos por ejemplo de la biónica -pronto no habrá prácticamente ningún órgano o parte del cuerpo humano que no pueda reemplazarse por un sofisticado dispositivo de recambio (actualmente se producen en Utah, en los Estados Unidos, más de dos millones de unidades de más de mil recambios para el cuerpo del ser humano- y de los 
biochips, que permiten construir ordenadores con la misma materia de la que está hecho el cerebro humano.

 

No debe perderse de vista que nuestro cerebro es una compleja computadora biológica que recibe informaciones a través de los órganos sensoriales de nuestro cuerpo físico, como también los recibe por vía paranormal, sin intervención de estos órganos sensoriales.

 

A base de estas informaciones recibidas y debidamente codificadas, el cerebro elabora planes de actuación y envía las órdenes de reacción precisas para cada situación a los respectivos 'departamentos' de nuestro cuerpo. Nuestro cerebro es, así, la computadora que actúa a modo de centro de control de nuestro cuerpo.

 

Y éste se atiene a unas leyes y normas constantes en cuanto a composición, estructuración, reacciones, posibilidades de acción y vulnerabilidad.
 

 

 


Manipulaciones genéticas


No es por otra parte ningún secreto el hecho de que -sirviéndose de los ácidos nucleicos y de su función como portadores de información- los genetistas están desde hace años investigando la forma de manipular las cadenas de ADN con el objeto de influir en los caracteres hereditarios y así moldear a los seres vivos a su voluntad.

 

Todo ello -que no es posible detallar en este breve espacio, pero que sí lo hago en mi libro El muñeco humano (Ediciones Kaydeda, Madrid)- conduce indefectiblemente a que en un futuro más o menos lejano se pueda diseñar y fabricar un ordenador capaz de copiarse, de reproducirse a sí mismo a su imagen y semejanza.

 

Puesto que no hará otra cosa que atenerse a la constante vital basada en la doble espiral del ADN.


Las posibilidades que se abren en el campo de la biónica y del ordenador biológico, nos llevan a la ineludible reflexión de que, si todo esto lo estamos intuyendo y ensayando nosotros ahora, y lo llevaremos a la práctica en un futuro más o menos lejano, pero no inexistente, es fácil suponer que una civilización cósmica muchísimo más desarrollada tecnológicamente que nosotros, haya logrado en el pasado el modelo más avanzado: el biorobot super automático e independizado, construido o criado a imagen y semejanza de los propios fabricadores.

 

Este modelo somos nosotros mismos.

 

Las afirmaciones de Francis H.C. Crick y el conocimiento del Popol-Vuh, o sea la ciencia de avance y las más antiguas tradiciones del planeta estarían así en lo cierto: alguien programó nuestra fabricación en algún lejano momento del pasado.

 

Lo más grave de esta situación es que este alguien, precisamente por ser nuestro fabricador, puede seguirnos controlando a voluntad.

 

A la suya, que no es necesariamente la nuestra.

 

 

 Fuente: https://www.bibliotecapleyades.net/vida_alien/alien_faber06.htm

martes, 27 de enero de 2026

El Invasor Anónimo - por Andreas Faber - Kaiser

  


por Andreas Faber-Kaiser

1980

de AFK Website

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El 25 de febrero de 1942, 80 días después del ataque japonés a Pearl Harbor, una escuadrilla de 15 a 20 aparatos desconocidos sobrevoló las costas norteamericanas del Pacífico, entre San Diego y San Francisco, en un área en el que se estaban concentrando contingentes de soldados y material bélico estadounidense para su embarque con destino al frente del extremo Oriente.

Toda el área fue inmediatamente alertada, y de acuerdo con el informe de la 37 Brigada de Artillería Antiaérea, entre las 03:12 y las 04:15 horas fueron efectuadas 1430 rondas de disparos antiaéreos en defensa de Los Angeles y contra lo que se suponía eran aparatos japoneses.

El 'Los Angeles Times' publicó la fotografía de alguno de estos objetos iluminados por los focos antiaéreos.
 


LOS FALSOS JAPONESES


Pero lo sorprendente fue que a pesar de su poca velocidad —unas 200 millas (unos 360 km) por hora— y de la poca altura —de 2.700 a 5.500 metros— a que volaban los supuestos aparatos enemigos, "no existe evidencia alguna de que ningún proyectil haya dado en el blanco ni de que ningún aparato haya sido derribado" según reza el informe del Cuartel General del Mando de la Defensa de Alaska, referido a dicho incidente.

En su informe al presidente Roosevelt, el general George C. Marshall verifica la autenticidad de la fotografía publicada en el 'Los Angeles Times' y habla por primera vez, en 1942, al referirse a los citados objetos volantes, de "objetos misteriosos".

Misteriosos, volantes, y no identificados. Acaba de nacer, desde este primer sobrevuelo con implicaciones militares de su propio territorio, el misterio de los objetos volantes no identificados como problema de seguridad y de competencia militar para los Estados Unidos. Fecha: 25 de febrero de 1942.

Exactamente diez años después de este misterioso sobrevuelo de la costa californiana, y cuando ya se estaban vislumbrando las implicaciones sicológicas del fenómeno

—"Transmití hoy al Consejo de Seguridad Nacional una propuesta en la que se concluye que los problemas relacionados con objetos volantes no identificados parecen tener implicaciones tanto para la guerra sicológica como para Inteligencia y Operaciones"—,

le escribió en aquella época y en un memorando interior el director de la CIAWalter B. Smith, al director de su Gabinete de Estrategia Sicológica, el problema de los objetos volantes no identificados preocupaba muy seriamente a los servicios de Inteligencia norteamericanos, como a continuación veremos.

"El problema OVNI excede el nivel de las responsabilidades individuales del departamento de Inteligencia Científica de la CIA, y es de tal importancia que merece la competencia y la acción del Consejo de Seguridad Nacional".

Este párrafo figura en un memorando interior de la CIA dirigido al Director de dicha Agencia y firmado por H. Marshall Chadwell, Director Adjunto del departamento de Inteligencia Científica, con fecha 11 de septiembre de 1952.

La CIA fue creada en 1947, y ya de septiembre de dicho año data el primer informe OVNI que recogen sus archivos, de acuerdo con la documentación que he podido recopilar. Se trata de un informe sobre fenómenos luminosos inusuales observados en Tashkent, en el Uzbekistán (URSS). Desde el mismo año de su creación, la agencia de inteligencia americana viene por lo tanto recopilando información sobre el fenómeno OVNI.

Paralelamente, a lo largo de estos holgados 30 años, las fuentes oficiales le han venido repitiendo a la opinión pública que los OVNI no existen, que son fantasías, que hay que borrarlos de la mente porque es ridículo dar crédito a su existencia. Pero por mucho que se le dijera que era ridículo, la gente seguía viendo OVNIS. Así nació —porque las explicaciones no encajaban con la realidad— el mito del archivo de la CIA, ya que para que se le negara a la gente lo que estaba viendo con sus propios ojos, debía de tratarse de algo que estaba recibiendo un tratamiento extremadamente secreto.

 

Por lo tanto, nadie mejor que la CIA debía estar al corriente de lo que se estaba cociendo. El fenómeno OVNI llegó a ser así un tema que originaba recelo, acusaciones y controversias constantes durante los últimos treinta años. ¿Qué sabe la CIA acerca de los OVNI? ¿Qué nos dice y qué nos está ocultando?.
 


LA CIA EN EL BANQUILLO


Para despejar estas incógnitas, parte de la comunicación ufo1ógica norteamericana se acogió en los últimos años a la FOIA (Freedom of Information Act = Ley sobre Libertad de Información), para demandar judicialmente a la CIA y a otras agencias de inteligencia y departamentos militares para que sacaran a la luz pública la documentación oficial que sobre el fenómeno OVNI albergan sus archivos. Destacado impulsor de esta iniciativa judicial es el Ground Saucer Watch (GSW), dirigido por William H. Spaulding. Transcribo a continuación íntegra la declaración del portavoz de la CIA ante el tribunal federal ante el que se presentó la demanda.

Dado este paso, me he servido de diversos canales para obtener directamente de las distintas fuentes originales la máxima cantidad posible de copias de documentos que —relacionados siempre con el fenómeno OVNI— alimentan a los archivos oficiales —militares y de inteligencia— americanos. La suma de este material documental puede dividirse en tres grandes grupos primarios:

a) Correspondencia y memorandos procedentes de los archivos de la CIA

b) Informes de avistamientos procedentes de los archivos de la CIA

c) Documentos militares y de inteligencia procedentes de los archivos de otros departamentos oficiales americanos

En cuanto a la evaluación del material obtenido, salta a la vista inmediatamente que una gran cantidad de documentos siguen encerrados en los archivos oficiales. Tanto la CIA como las demás agencias sondeadas, han soltado únicamente una parte de sus archivos. Concretamente la CIA reconoce que ha retenido como clasificados 57 documentos, acogiéndose a las exenciones a que le autoriza la Ley sobre Libertad de Información.

 

Entre estos 57 documentos pueden perfectamente hallarse aquellos que hacen referencia a los supuestos subterráneos en que, en la base aérea de Wright-Patterson, los americanos tienen supuestamente bajo custodia los restos de algunos OVNI accidentados, así como aquellos otros que se refieren a la hipótesis de que los americanos conservan bajo refrigeración los cuerpos de un número indeterminado de miembros de tripulaciones OVNI, en un emplazamiento secreto de la base aérea de Langley, cerca de Norfolk, en Virginia.

Pero este número suministrado por la CIA de 57 documentos retenidos no puede en modo alguno responder a la verdad. Ya que, a tenor de lo que han entregado, es de 1ógica suponer que han trabajado también, con muchísima mayor razón, con otros incidentes OVNI, de los que sin embargo no hay constancia en estos bloques de documentación dados a publicidad.

 

Lo que sigue aún encerrado en los archivos de la agencia de inteligencia y en otros departamentos militares y de inteligencia tiene necesariamente que ser muchísimo más que estos 57 documentos que mencionan. Sobre todo se aprecian considerables lagunas, como si hubieran escogido diversos bloques de información de distintas épocas, y repentinamente entre estas épocas aparecen enormes huecos, que en ocasiones pueden suponer varios años seguidos en que no se fecha ni un solo informe sobre OVNI.

 

Encuentro a faltar muchos informes de incidentes OVNI bien conocidos por todos los ufólogos y que sin embargo no se reflejan en estos archivos, lo que —insisto— carece de toda lógica. Como carece de ella también el que no se mencione una sola línea sobre las circunstancias que acompañaron el derribo en mayo de 1960 del avión-espía americano U-2 sobre territorio soviético. Este caso debería haber aparecido precisamente entre esta documentación porque el piloto del U-2, Francis Gary Powers, trabajaba en aquella época para la Agencia Central de Inteligencia americana y porque su derribo se vio rodeado en el aire de fenómenos no explicados, según él mismo manifestó entonces.
 


3 MOTIVOS PARA EL SECRETO


De todas formas, estas lagunas y la ausencia de documentos clave las explica el propio Robert E. Owen, consejero y asesor de la Oficina del Consejo General de la CIA, responsable de la revisión de la información del Directorio de Operaciones de la citada agencia, a quien se encargó la revisión de los documentos que debían ser entregados en el marco de la Ley de Libertad de Información. Owen declara claramente que se retienen todos aquellos documentos que,

a) contienen información que debe ser objeto de una protección constante

b) revelan las fuentes y métodos de obtención de información de la CIA

c) revelan datos de la organización, las funciones, los nombres, los cargos oficiales o números del personal empleado

Como es lógico pueden reunir alguna o varias de estas cualidades, cantidades para todos los gustos de documentos archivados por la CIA. Son los documentos que no hemos podido obtener.

Pero aún así, las casi 1.200 hojas de documentación que he podido reunir incluyen informaciones y datos en ocasiones de extraordinario interés para cualquier interesado en el enigma mundial de los OVNI.

Y desde luego se deduce de la documentación revisada que los OVNI merecen la atención especial y continuada de los servicios de inteligencia norteamericanos.
 


CORRESPONDENCIA Y MEMORANDOS DE LA CIA


Repasando el bloque de correspondencia y memorandos de la CIA, se confirma en él por ejemplo que en abril de 1949 y en el polígono de tiro de White Sands, un comandante de la Marina que seguía el vuelo de un misil por el teodolito, vió de repente dos discos que maniobraban a alta velocidad alrededor del cohete de prueba, y que en el lapso de un mes tuvieron lugar tres de estas observaciones en White Sands. En sus maniobras, estos objetos volantes desconocidos alcanzaban velocidades de hasta 18.000 millas/hora (más de ¡28.000 km/h!), una velocidad, en 1949, absolutamente inalcanzable por el hombre. Y sin embargo eran objetos que maniobraban alrededor del misil.

También nos revelan estos documentos cómo, a partir de 1952, el interés de los servicios de inteligencia americanos se centra no en la averiguación del origen y de la identidad del fenómeno OVNI, sino de la influencia de dicha fenomenología en el público, en el ciudadano estadounidense. Les preocupa el que un elevado número de personas crea en la existencia de platillos, ya que ello conlleva un doble riesgo para su seguridad nacional.

 

Por una parte, el fenómeno OVNI puede ser empleado desde un enfoque de guerra sicológica. Un país enemigo podría aprovecharse de la continuada aparición de los OVNI para hacer ver que éstos son en realidad inigualables armas secretas suyas. De ahí nacería el impuesto silencio sobre la aparición de OVNI en los cielos de los países del este. Por otra parte, se veía un potencial riesgo en la proliferación de grupos civiles de investigación OVNI.

 

Dado que éstos lograban rápidamente la asociación de gran número de personas extremadamente fieles al grupo, existía el peligro de que una nación enemiga o un grupo terrorista se sirviera de estos grupos de gente en el momento de intentar una acción ofensiva contra los USA. De ahí nació la estrecha vigilancia —absolutamente confirmada en estos documentos— a que fueron sometidos los grupos privados de investigación OVNI y los ufólogos excesivamente incisivos, por parte de los servicios de inteligencia tanto de la CIA como de la USAF.

En cuanto a la alerta y defensa del territorio estadounidense en el caso de un hipotético ataque aéreo enemigo, se planteaba un nuevo riesgo: si proliferaban y se hacían usuales, normales, familiares estos avistamientos, tanto a simple vista como en las pantallas de radar, podría ocurrir que los mismos actuaran a manera de cortina de humo, que no permitiría discernir entre los que son OVNI y lo que son armas enemigas que han irrumpido en el espacio aéreo norteamericano.

 

Uno de los puntos críticos que afloran en estos documentos es la necesidad —pero al mismo tiempo imposibilidad— de detectar instantáneamente la naturaleza del objeto volante desconocido que irrumpe en el espacio aéreo americano, para determinar si se trata de un sobrevuelo pacífico o de una acción hostil.

Con lo cual casi me atrevería a concluir que nos hallamos ante una indirecta confirmación oficial del carácter extraterrestre de los OVNI. Ya que si se tratase de sobrevuelos de vehículos de otra potencia terrestre, ya habrían sido abatidos por los dispositivos de defensa, en este caso norteamericanos. El que esto no suceda es una evidencia de que el fenómeno es de naturaleza muy distinta. Ahí están, además, en los memorandos dirigidos al director de la CIA por su asistente científico, las siguientes palabras:

"... algo está ocurriendo y debe tener nuestra acción inmediata. Los detalles de algunos de estos incidentes han sido discutidos por nosotros. El avistamiento de objetos inexplicados a grandes altitudes, viajando a altas velocidades en las cercanías de importantes instalaciones defensivas americanas son de tal naturaleza que no pueden ser atribuibles a fenómenos naturales o vehículos aéreos de tipo conocido".

Estábamos aún en 1952. Pocos meses después se reuniría el Panel Robertson, convocado por la CIA para el examen del fenómeno OVNI a cargo de cualificados especialistas. Sus conclusiones fueron que el fenómeno no constituía una amenaza física directa a la seguridad nacional, que no existía ningún indicio de que se tratara de artefactos extranjeros capaces de realizar acciones hostiles, y que no existía tampoco evidencia alguna de que el fenómeno indicara la necesidad de una revisión de los conceptos científicos actuales.
 


PROBLEMA DE SEGURIDAD


Lo que si entrañaba indirectamente el fenómeno era el peligro real que yo apunté más arriba, y que podía inducir a la identificación errónea por parte del personal de defensa de artefactos reales del enemigo, la sobrecarga en los canales de información de emergencia con información "falsa", y —debido a la susceptibilidad del público— la histeria colectiva y la gran vulnerabilidad respecto a una guerra sicológica por parte del enemigo. Esta es la primitiva causa directa del descrédito del fenómeno por parte oficial, de cara a la opinión pública.

Y podemos concluir que hasta hoy esta situación planteada así hace treinta años, no ha cambiado, sino que se ha agudizado más aún, especialmente en los tiempos más recientes en que parece ser que muchísimos gobiernos —incluso los que menos pintan en el contexto mundial— han decidido ya tapar con el secreto hermético la apasionante investigación OVNI. Por encima de todo, lo que le interesa a la inteligencia y a los militares es la detección del riesgo de un ataque y el aprovechamiento del fenómeno a su favor frente al enemigo.

La investigación científica, el contacto con posibles inteligencias de origen no terrestre, es asunto que se queda en un plano muy secundario.
 


INFORMES DE AVISTAMIENTOS


Prácticamente todos los informes OVNI que aporta la CIA constituyen información no evaluada, o sea "materia prima" tal y como fue transmitida por los agentes e informadores de la CIA desde distintos países. Los documentos que incluyen la información más evaluada, o sea con las conclusiones a que en cada caso llegaron los consejeros de la CIA, constituyen uno de nuestros próximos objetivos, en lo que a obtención de documentos OVNI que hoy aún siguen estando clasificados, se refiere.

En el primer bloque de estos documentos, que recoge informes directos de avistamientos OVNI, aparecen con marcada preponderancia incidentes acaecidos en la Unión Soviética. Dentro de las hipótesis de origen de los OVNI se barajaba insistentemente en los años de la guerra fría la posibilidad de que fueran armas experimentales rusas, ensayadas bajo las directrices de los científicos alemanes que estaban trabajando desde el final de la guerra en los proyectos soviéticos.

 

Por esta razón la CIA tenía preponderante interés en reunir información de cualquier nuevo tipo de ingenio volador que pudiera detectarse por aquellas latitudes. Dentro de la absolutamente ilógica irregularidad del material facilitado, destaca aquí por ejemplo el desmesurado interés prestado al avistamiento de un objeto volante no identificado por parte del personal de inteligencia americano durante un viaje en tren de Baku, a orillas del Mar Caspio, hasta Tiflis.

 

Más adelante aparece un informe sobre objetos voladores desconocidos que sobrevolaron Budapest en formación 4-3-4 y a una velocidad de 12.000 km/h. en 1955. En mayo del año siguiente unidades de radar de la base del Comando de Defensa Aérea de Hungría, captaron —sin siquiera intentar su interceptación debido a que no disponían de armamento para ello— objetos volantes desconocidos que en formación volvieron a sobrevolar Budapest a velocidad extremadamente elevada y a unos 25.000 metros de altura.

Hay que señalar que aparte la numerosa documentación OVNI que sigue alin cerradal en los archivos de la CIA, también en muchos de los informes librados han sido suprimidos numerosos párrafos. Hay documentos en que de 7 u 8 párrafos únicamente se ha dejado sin tachar uno, por ejemplo. Los restantes pueden contener información OVNI aún mantenida como clasificada, o bien información clasificada relativa a otros aspectos de inteligencia que no incluyen información OVNI.

Insistiendo en el absurdo reparto del material librado y del material retenido por los asesores de la CIA, aparece por ejemplo un informe sobre el Congreso Internacional de Medicina Espacial celebrado en 1975 en México, informe que alude a una teoría —allí mencionada— de que los campos electromagnéticos están íntimamente asociados con la superconductividad a temperaturas muy bajas, tales como las reinantes en el espacio relacionando esta teoría con el posible sistema de propulsión de los OVNI.

Constando esta información sobre tal congreso, necesariamente debería constar muchísima más información aún sobre el I Congreso del Fenómeno OVNI, celebrado igualmente en México dos años más tarde. Y sin embargo, ni un solo documento se refiere a dicha reunión. Uno de los últimos documentos —cronológicamente— dentro del bloque de informes directos, refiere el avistamiento de una luz no identificada por parte del piloto del vuelo BEA 831 de Moscú a Londres, el 10 de septiembre de 1976. Al pedir la identificación de la fuente de luz a las autoridades soviéticas, éstas le responden al piloto con una respuesta de identificación negativa, sugiriéndole que no hiciera preguntas.

El segundo bloque de informes de la CIA sobre OVNI evidencia la vigilancia permanente a que nos vemos sometidos los medios de comunicación de todo el mundo por parte de los informadores de la CIA, también en lo que toca al fenómeno OVNI. Destacan entre estos informes los que notifican el avistamiento de OVNI sobre las minas de uranio del Congo Belga en 1952, varios informes de avistamientos sobre la península ibérica, y las oleadas sobre el norte de Africa.

 

Otro expediente informa sobre los experimentos de construcción de "platillos" realizados en el Canadá, a partir de la experiencia acumulada previamente durante la guerra por los ingenieros alemanes, como ya vimos. También a este respecto, otro informe refiere que en 1952 fue solicitada en la República Federal Alemana la primera patente relativa a un "platillo volante", por Rudolf Schriever, uno de los antiguos técnicos alemanes que habían trabajado en tales proyectos, quien afirmaba haber perfeccionado un "objeto volante elíptico" tras once años de estudios.

 

Schriever murió a los pocos meses de haber solicitado dicha patente. Por otra parte, vuelven a aparecer en otro documento las altas velocidades desarrolladas por los objetos volantes no identificados. Esta vez se calcularon en 10.000 km/h, el 9 de enero de 1954, sobre Suecia.

Otro bloque recoge informes internos de la CIA relacionados con la información recibida de sus corresponsales. Vuelve a aparecer aquí insistente y repetida información sobre el incidente registrado junto a la vía férrea Bakú-Tiflis. Más adelante me sorprendió toparme con un memorando fechado el 26 de marzo de 1956 y que recomendaba que la Oficina de Inteligencia Científica de la CIA debía mantenerse al tanto de la próxima oposición de la Tierra con el planeta Marte, porque ello daría lugar a espectaculares informes de OVNI.

 

Un interesante documento refiere el avistamiento de fenómenos aéreos no identificados que coincidieron con el lanzamiento del primer Viking del programa Vanguard, el 8 de diciembre de 1956. El documento relaciona dicho avistamiento con otro presuntamente descrito con anterioridad —pero que no figura en el bloque librado— y que coincidió con el lanzamiento fallido de un cohete Júpiter. Aparece también entre esta documentación, como caso más conocido, el de Socorro, en Nuevo México. Y como casos no divulgados se reflejan avistamientos de OVNI —en algunas ocasiones en formación— referidos por astrónomos rusos en 1967.

 

Otro documento menciona los estudios de Vladimir Mekhedov, del Instituto Mixto de Investigación Nuclear, que evidencian que el objeto que hizo explosión en 1908 en el Tunguska siberiana efectuó previamente una maniobra en el aire. Aparece luego una interesante consulta del jefe de la Seguridad Militar de Túnez al informante americano, respecto a la aparición de objetos volantes no identificados en el cielo tunecino en agosto de 1976.

 

Finalmente, cabe mencionar el extraordinario incidente registrado en la tarde del 19 de septiembre de 1976 en el cielo iraní, al hacer acto de presencia los OVNI, al norte de Teherán. El informe menciona el absurdo intento de ataque de un F-4 Phantom contra un OVNI, que automáticamente deja bloqueado todo el sistema de armamentos del F-4, y anula además los sistemas de comunicación del mismo. Todo vuelve a funcionar a bordo cuando el F-4 decide alejarse del OVNI.

 

Este documento tiene su importancia porque exactamente lo mismo le sucedió al F-1 Mirage de la base española de Los Llanos de Albacete, cuando en la noche del 11 de noviembre de 1979 salió en misión de interceptación del OVNI que habla provocado el aterrizaje de un reactor de la compañía TAE en el aeropuerto de Manises. Y tiene además su importancia porque muestra la evidencia descarada de cómo, mientras a los testigos civiles que habían notificado el avistamiento de un OVNI se les explica que lo que están viendo en el cielo no es más que una estrella, los responsables de la defensa aérea llegan incluso a decidir el ataque al citado objeto desconocido.

Este es, en definitiva, el resumen de algunos de los documentos OVNI que ha venido archivando la CIA y que —si se saben leer— pueden llegar a decir mucho. ¡Cuánto más no dirán los informes y las evaluaciones sobre el fenómeno OVNI que siguen clasificados en los archivos secretos de los servicios de inteligencia del mundo entero!.
 


DOCUMENTOS MILITARES Y DE INTELIGENCIA


Obtuve luego un amplio bloque de documentos OVNI procedente de otros archivos hasta hoy secretos, distintos a los de la CIA. Estos documentos proceden de cuatro fuentes principales: la DIA —Agencia de Inteligencia del Departamento de Defensa—, la Inteligencia Aérea, el Departamento de la Fuerza Aérea (USAF) y el Departamento de Estado.
 


LOS ARCHIVOS DE LA DIA


La Agencia de Inteligencia del Departamento de Defensa proporciona información sobre avistamientos —entre otros— de OVNI en la Antártica en el verano de 1965, observaciones notificadas por la Marina argentina y corroboradas por personal de las bases inglesa y chilena de la isla Decepción. También una relación de 26 casos de avistamientos de OVNI registrados sobre España durante el período comprendido entre septiembre de 1973 y junio de 1974. Siguiendo en la península, aparece luego el informe de avistamiento de un OVNI que el 28 de febrero de 1974 describió tres círculos irregulares muy amplios, que abarcaron la totalidad del norte de Portugal y el territorio español y parte del Océano Atlántico.

 

A pesar de permanecer durante cerca de una hora visible en las pantallas de radar portuguesas, no fue posible identificar el objeto. Un oficial de la Fuerza Aérea portuguesa relató el acontecimiento al agregado del Aire y de Defensa norteamericano en Lisboa. El comentario de éste incluye la siguiente frase :

"Si es que la observación no fue de origen estadounidense —(se refiere a la posibilidad de que se tratara de un avión espía)— hemos tropezado con algo de suficiente interés y significancia para garantizar la cooperación continua de la Fuerza Aérea portuguesa para determinar el origen de dichos vuelos, si es que volviesen a ocurrir".

En abril de 1978, finalmente, se suceden extrañas explosiones en el Canadá , que devastaron edificios, cortaron la electricidad, hicieron saltar los interruptores de la luz y dejaron tres misteriosos agujeros quemados en el suelo. Desde un lugar distante, fueron vistas bolas de fuego que cayeron del cielo en aquella zona. En el informe americano se refleja como las autoridades trataron de restar importancia al incidente, siendo la versión oficial del mismo que un rayo cayó sobre un transformador, explotándose éste y transmitiéndose la energía generada por los cables a las casas vecinas.
 


LOS ARCHIVOS DE LA INTELIGENCIA AÉREA


La Inteligencia Aérea, por su parte, evidencia su interés en el tema al mencionar por ejemplo en un parte informativo fechado el 4 de agosto de 1959, en el que notifica que ha redactado una bibliografía sobre OVNI, basada en fuentes de información del bloque soviético y occidental, entre 1946 y 1959. En lo que al bloque soviético hace referencia, la relación contabiliza 103 entradas. Recordemos en este contexto que exactamente diez años más tarde, Lynn E. Catoe, de la División de Ciencia y Tecnología de la Biblioteca del Congreso, preparó una nueva y exhaustiva bibliografía sobre el tema OVNI por encargo de la Oficina de Investigación Científica de la Fuerza Aérea.

Finaliza la documentación aportada por la Inteligencia Aérea con una serie de avistamientos de OVNI sobre Finlandia, en marzo de 1960. Donde vuelve a aparecer la ausencia de lógica, al no figurar un solo documento sobre OVNI suministrado por la Inteligencia Aérea desde 1960 hasta 1980.
 


LOS ARCHIVOS DE LA USAF


El material facilitado por el Departamento de la Fuerza Aérea se abre con un documento que muestra la preocupación y el desconcierto de este Departamento y de otras agencias de inteligencia y de investigación, militares y gubernamentales, sobre la frecuencia con que se suceden fenómenos aéreos no explicados sobre la zona de Nuevo México, de 1948 a 1950.

 

Sigue el texto completo del informe Fitzgerald, recopilado por el UFO Research Comittee de Akron (Ohio), y que constituye un excelente modelo de negligencia pesquisidora por parte de los informadores de la USAF desplazados al lugar del incidente. El caso Fitzgerald constituía en aquel entonces uno de los comprendidos en el 98'1% de total de informes sobre OVNI que la Fuerza Aérea calificaba de "objetos identificados".

 

Pero el documento evidencia la arbitrariedad de esta calificación, ya que la investigación efectuada por los representantes de la USAF fue incompleta, superficial y absolutamente parcial y carente de todo rigor. Incluye este bloque de documentos un capítulo del estudio sobre OVNI publicado por la Academia de la Fuerza Aérea de los Estados Unidos en el volumen II de su Introducción a la Ciencia Espacial. En este libro de estudio se afirma que las visiones OVNI parecen extenderse a lo largo ya de 47.000 años. Se da como ejemplo fiable el caso del sargento Lonnie Zamora en Socorro (Nuevo México). En el mismo capítulo leemos que,

"la teoría más estimulante para nosotros es la de que los OVNI son objetos materiales que están, o bien pilotados, o controlados por control remoto por seres que son de fuera de este planeta. Hay ciertas pruebas que apoyan este punto de vista".

El capítulo finaliza afirmando que,

"lo que nos sugieren los datos de que disponemos es la existencia de tres, y tal vez cuatro grupos diferentes de extraños (posiblemente en diversos estados de desarrollo)", que "lo mejor que se puede hacer es mantener una mente abierta y escéptica y no tomar una posición extrema en ninguno de los dos lados de la cuestión".

Aparecen luego informes y documentos relacionados con el proyecto "Libro Azul" de la Fuerza Aérea y con los estudios realizados por el equipo de la Universidad de Colorado dirigido por el Dr. Edward U. Condon, que llegó a concluir que,

"al tema OVNI se le debe prestar solamente tanta atención como —estrictamente desde un punto de vista de defensa— el Departamento de Defensa lo estime necesario".

Donde se corrobora una vez más que a nivel gubernamental el enigma OVNI se contempla casi exclusivamente bajo el prisma militar, mientras que se deja de lado su implicación científica, filosófica, histórica o social. Acaso la documentación más interesante de toda la entregada por el Departamento de la Fuerza Aérea y de toda la que no procede de la CIA, sea la larga lista de informes sobre los sobrevuelos de instalaciones del NORAD, el Mando de la Defensa Aérea de los Estados Unidos, por parte de objetos volantes no identificados, en octubre y noviembre de 1975.

 

Los sobrevuelos se produjeron en las bases aéreas de Malmstrom (Montana), Wurtsmith (Michigan), y sobre la estación de las fuerzas canadienses de Falconbridge (Ontario/Canadá) pero sobre todo causaron revuelo las descaradas evoluciones de los objetos desconocidos en el interior mismo del recinto de la base aérea de Loring (Maine). Las explicaciones oficiales son absolutamente increíbles por infantiles. Hasta consta un documento en que se especula con la posibilidad de que se trate de helicópteros empleados por grupos terroristas para atentar contra las instalaciones de la defensa norteamericana.

 

Tales chismes llegaron a tomar tierra dentro de la misma base aérea del NORAD —precisamente el sistema de alerta y de defensa aérea de los Estados Unidos— y llegaron a permanecer en una posición fija durante casi 15 minutos cerca del perímetro de la base aérea de Loring.

 

Los cazas que salieron en su persecución fueron incapaces de alcanzar ni de identificar a los citados objetos. Y sin embargo los documentos insisten en que se trataba de "helicópteros" (!) no identificados. Si un solo helicóptero extraño es capaz de aterrizar en una base aérea a la que se le ha encargado la defensa aérea del suelo patrio americano, sin ser interceptado ni identificado, y si un solo helicóptero extraño puede permitirse el lujo de permanecer en punto fijo cerca de un cuarto de hora sobre esa misma base de defensa sin ser identificado ni abatido, y si un solo helicóptero demuestra ser en su huída más rápido que los cazas que salieron en su persecución, y cuando además todo esto sucedió en pleno territorio continental americano, o sea en el interior mismo de los Estados Unidos, entonces la invasión de la máxima potencia capitalista, tecnológica y militar de este planeta es, realmente, un juego de niños. No, evidentemente, no eran helicópteros.

 

Ni helicópteros ni ningún otro ingenio pro cedente de otra potencia terrestre. Su entrada en el espacio aéreo estadounidense no fue detectada por el NORAD —que lo detecta absolutamente todo, cuando es de origen terrestre— . Los objetos únicamente fueron advertidos cuando ya se hallaban encima mismo de los enclaves del NORAD. Aún admitiendo como hipótesis —ilógica— que una potencia extranjera lograra hacer llegar hasta allí algún avanzado chisme, lo que es evidente es que allí se habría quedado.

 

Tal vez, remotamente, podría haber entrado en los USA, pero volver a salir es imposible. Una vez más los objetos que se pasearon a sus anchas sobre las instalaciones de la defensa aérea americana fueron de naturaleza distinta a las que nos son familiares. Y para volver a demostrar de paso el interés de la CIA en los objetos volantes no identificados —por mucho que se descalabre en afirmar que no son santo de su devoción— leemos entre la documentación de los sucesos de octubre de 1975 que,

"la CIA agradeció la información y solicitó que se les informara de cualquier otra actividad adicional de este tipo".


LOS ARCHIVOS DEL DEPARTAMENTO DE ESTADO


La documentación extraída del Departamento de Estado recoge distintos telegramas y aerogramas que informan sobre incidentes OVNI y que fueron remitidos a Washington por las Embajadas de los Estados Unidos en el extranjero. Destaca el informe de la caída de una esfera de un metal desconocido de 60 cm de diámetro, en Monterrey (México), en febrero de 1967 y los aerogramas remitidos por diversas embajadas informando —evidentemente en respuesta a una consulta general a nivel mundial (presumiblemente instada por el Dr. Condon) que ya de por sí habla del interés que el tema ofrece para el Departamento de Estado— sobre la situación de la investigación OVNI en el país respectivo.

 

El aerograma remitido desde Madrid en mayo de 1968 comunica que "fuentes oficiales españolas nos informan que no se realizan, actualmente, en España, estudios sobre OVNI". Aunque solo un año antes, por ejemplo, un avión militar de entrenamiento T-33 se topó con un OVNI encima de Talavera y salieron en su busca dos cazas F-86 Sabre.

 

Otro telegrama informa del avistamiento de "extrañas máquinas" en el cielo de Argel en marzo de 1975. El documento refleja cómo el portavoz del gobierno argelino pide explicaciones a los americanos por estas manifestaciones insólitas, y cómo no se traga la cavilación del representante americano de que se trataba de un satélite o del posible reflejo de un proyector eléctrico en la capa de nubes. Pero el mismo Kissinger, en su respuesta, fue incapaz de dar una explicación satisfactoria.

Porque la explicación del fenómeno OVNI, aparentemente, no está allí donde se pretende que esté.