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martes, 4 de agosto de 2026
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El principio de coherencia: armonía entre lo que se dice y se hace.
El principio de coherencia: armonía entre lo que se dice y se hace.
Escrito y verificado por la psicóloga Valeria Sabater
El principio de coherencia nos dice que las personas nos esforzamos, casi en todo momento, por ser congruentes. Una de nuestras necesidades principales es cuidar de esa armonía entre lo que decimos y lo que hacemos, entre lo que nos ha enseñado la experiencia y lo que nos demanda el momento inmediato. Ahora bien, es cierto que no siempre lo logramos y que ese conflicto genera malestar.
Carl Rogers, célebre psicólogo humanista, fue uno de los primeros en profundizar en el principio de congruencia o coherencia. En 1950, lo definió como una alianza entre la experiencia y la conciencia. Sería, básicamente, el resultado de cada cosa vivida y de lo que hemos aprendido de ellas para actuar de manera consecuente con nuestra propia escala de valores, sentimientos y deseos.
Son muchas las personas que acuden en busca de ayuda porque sienten que se han alejado por completo de su «yo ideal». Su realidad ha perdido sentido porque ven una clara diferencia entre lo que quieren y lo que hacen, entre lo que sienten y lo que reciben.
Si Rogers se preocupó por ahondar en este concepto fue por una razón. Algo que puede verse a menudo en terapia es la incoherencia, la clara distancia entre lo que uno necesita y lo que hace por sí mismo. Si el principio de coherencia se quiebra, emerge el malestar y el sufrimiento. Esta es una realidad tristemente común en la que vale la pena detenernos.
“La buena vida es un proceso, no un estado del ser. Es una dirección, no un destino”.
-Carl Rogers-
El principio de coherencia puede ser a veces motivo de problemas
El principio de coherencia ha sido estudiado, entre otros, por el escritor y psicólogo de la Universidad de Arizona Robert B. Cialdini. Uno de sus libros más conocidos es sin duda Pre-suasión: un método revolucionario para influir y persuadir. En este trabajo, profundiza en esta teoría para aportarnos un nuevo e interesante enfoque.
Ese matiz que introduce el doctor Cialdini es el siguiente: a veces, en nuestro intento por cuidar de nuestra coherencia, nos vemos en situaciones contradictorias que resultan problemáticas. Un ejemplo podría ser que nos definamos como ecologistas y como personas férreamente comprometidas con el cuidado del medio ambiente y, sin embargo, seguimos utilizando energías contaminantes.
En efecto, hay situaciones en las que experimentamos una especie de sanción social por defender ciertas cosas y no ser completamente coherentes con ellas. Asimismo, todo ello se complica aún más si queremos inspirar a otros, si nuestro deseo es llegar a otras personas a través de nuestros valores y comportamientos.
¿Qué podemos hacer en estas circunstancias? ¿Somos quizá más incongruentes de lo que pensamos?
El principio coherencia y las pequeñas disonancias
Hay circunstancias en las que uno no puede cumplir 100 % con el principio de coherencia. Pueden no gustarnos las discusiones y discrepancias y tener que lidiar con ellas con frecuencia. Es posible que defendamos unas ideas políticas y tengamos una pareja que defiende las opuestas. Es posible que nos encanten los niños pero hayamos decidido no tenerlos.
A pesar de estas aparentes incongruencias, hay una serie de hechos que debemos considerar. Echa un vistazo a esta lista:
- En realidad, una persona puede seguir siendo coherente a pesar de las aparentes incongruencias cotidianas. Al fin y al cabo, como señalaba el propio Carl Rogers, el principio de coherencia se sirve de la propia conciencia de cada uno.
- Es decir, si yo no experimento disonancia alguna, si mi percepción sigue viendo armonía entre lo que siento y lo que hago, no hay problema. Al fin y al cabo, nuestro entorno es increíblemente complejo y estamos obligados a lidiar con cada estímulo, con cada persona, circunstancia e imprevisto como bien podemos.
- Lo esencial es que, en todo momento, siga existiendo un equilibrio interno. Siempre habrá situaciones que atenten por completo con nuestros principios, esas en las que reaccionamos con convicción para defender nuestra coherencia. Otras veces, estamos obligados a hacer pequeñas concesiones porque los beneficios nos interesan y mantenemos, a pesar de todo, la homeostasis interna (como por ejemplo, tener una pareja con otros ideales pero con quien la convivencia es feliz y satisfactoria).
A pesar de las presiones, seamos congruentes
Somos conscientes de que, a veces, nuestros pensamientos y comportamientos no están alineados. Esta disonancia puede darse de manera ocasional sin mayores consecuencias.
Ahora bien, lo más lesivo se da cuando se vulnera de manera continuada el principio de coherencia. Carl Rogers lo relaciona a su vez con la teoría del yo, una de sus contribuciones más importantes. Los puntos a tener en cuenta son los siguientes:
- Cuando incumplimos el principio de coherencia de forma persistente, se da una clara distancia entre el yo ideal y el yo percibido. Es decir, entre aquello que yo hago y percibo sobre mi persona y lo que me gustaría ser hay un abismo y ese abismo me genera sufrimiento.
- Asimismo, esa falta de armonía termina generando diversas estrategias mentales con las que nos esforzamos (inútilmente) en encontrar un equilibrio. Construimos, por ejemplo, disonancias cognitivas. Son conflictos internos que surgen cuando mantenemos ideas contrapuestas, lo cual nos lleva tarde o temprano a terminar justificando algo que va en contra de nuestros valores en un vano intento por reducir ese sufrimiento psicológico.
- Recurrimos también a complejos mecanismos de defensa para apaciguar esas contradicciones, estrategias completamente inútiles porque todo ello se traduce en un mayor nivel de frustración y ansiedad.
Para concluir, si queremos garantizar nuestro bienestar psicológico, es imprescindible cuidar de nuestro principio de coherencia. Hacerlo es un acto de valentía diario.
El ejercicio saludable de ser y actuar de acuerdo a nuestros valores en cada momento puede ser complicado en ocasiones, pero ese esfuerzo garantizará que el músculo de la autoestima esté en plena forma. Intentémoslo.
Este texto se ofrece únicamente con propósitos informativos y no reemplaza la consulta con un profesional. Ante dudas, consulta a tu especialista.
Fuente: https://lamenteesmaravillosa.com/el-principio-de-coherencia-armonia-entre-lo-que-se-dice-y-se-hace/
lunes, 3 de agosto de 2026
Cosmovisión: qué es y qué elementos influyen en ella.
Cosmovisión: qué es y qué elementos influyen en ella.
Veamos qué es la cosmovisión y cómo da lugar a diferentes formas de ver el mundo.
Según el momento concreto que analicemos y la cultura que utilicemos para analizar el mundo, obtendremos visiones muy diferentes.
Vamos a tratar de ahondar en el concepto de la cosmovisión para así poder entender con más detalle las implicaciones de este término. Igualmente, conoceremos cuáles son los rasgos principales que tiene en cuenta y podremos apoyarnos en diferentes ejemplos prácticos.
¿Qué es la cosmovisión?
La cosmovisión es un término utilizado para referirse a la visión del mundo que tiene una una persona o una sociedad en un momento determinado y bajo unos criterios concretos. Por lo tanto, dicha visión recogerá la percepción, los conceptos y las evaluaciones que esa persona o grupo de personas están haciendo acerca del mundo. Por lo tanto, se trata de una interpretación que dichos individuos hacen sobre la realidad percibida.
En términos lingüísticos, la palabra cosmovisión es una traducción del término alemán Weltanschauung, que significa literalmente observar el mundo. Dicho concepto fue introducido por Wilhelm Dilthey, filósofo y psicólogo (además de cultivar otras ciencias) alemán del siglo XIX.
Dicho autor era representante de la hermenéutica y como tal consideraba que las experiencias del individuo no solo tenían componentes cognitivos, sino que la parte correspondiente a las emociones e incluso a los valores morales que iban asociadas a cada suceso eran fundamentales para tener una percepción completa de la realidad.
La cosmovisión, por lo tanto, lo que nos ofrece es un marco con los principios que rigen la forma de ver el mundo según sus propios habitantes y a partir del cual van a interpretarse todos los aspectos de la realidad de estas personas. Sería, por lo tanto, el filtro con el que perciben las características del mundo.
Lógicamente, no existe una única cosmovisión, sino que habrá tantas como sociedades y momentos de la historia analicemos. Algunas compartirán en mayor o menor medida una serie de rasgos, en función de su cercanía cultural, mientras que otras se encontrarán en las antípodas, dándole una mayor relevancia en su análisis del mundo a valores totalmente diferentes, por ejemplo.
Diferentes clasificaciones de la cosmovisión
Ya hemos visto que la cosmovisión afecta a la percepción e interpretación de todos los elementos de la realidad de un grupo de personas. Sin embargo, en función de la variable en la que pongamos el énfasis, descubriremos que se pueden establecer tipologías muy diferentes. Vamos a ver algunas de las principales.
1. Según la religión
Obviamente la religión ha sido históricamente uno de los elementos culturales más poderosos. Por ello, este elemento va a representar una de las principales variables sobre las que establecer una cosmovisión. La religión trata de establecer sobre los creyentes una serie de conductas que deben llevar a cabo por razones que van más allá de lo terrenal.
Durante siglos e incluso milenios, diferentes religiones han creado una visión muy particular del mundo que ha divergido con la de los restantes credos. Según su origen, algunas pueden establecer similitudes en algunos aspectos, como ocurre, por ejemplo, con el cristianismo y el judaísmo. Incluso se podrían observar elementos en común entre estas y el islamismo, pues las tres pertenecen a las llamadas religiones abrahámicas.
Sin embargo, si exploramos religiones con orígenes totalmente aislados, descubriremos que la cosmovisión que los fieles poseen difiere en gran medida de la que pueden ofrecer las citadas religiones monoteístas.
Cuando más poder tenga la religión en una determinada sociedad, más se acercará al fundamentalismo, es decir, a la interpretación literal de sus textos sagrados. En esos casos, la cosmovisión será tal y como dicten dichos escritos, pues los adeptos a esa religión creerán todos los preceptos que allí se encuentren, por muy inverosímiles que puedan parecer para una persona ajena a dicha religión.
2. Según la filosofía
Pero si hay un campo del saber especialmente relevante en el desarrollo de la cosmovisión, es el de la filosofía, precisamente porque trata de explicar la realidad en sí misma. Por lo tanto, podemos anticipar que, en función de los diferentes pensamientos filosóficos que han regido determinadas sociedades y culturas a lo largo del tiempo, se habrán mantenido concepciones del mundo muy diferentes.
En la antigua Grecia, cuna de la filosofía, los grandes pensadores como Sócrates, Platón o Aristóteles, entre otros, establecieron una serie de corrientes que crearon una cosmovisión para la sociedad de la época, es decir, una forma de ver y entender su mundo. Pero no fueron los únicos. Intelectuales de otros muchos lugares y de diferentes épocas han hecho lo propio, añadiendo nuevas formas de entender la realidad.
Por lo tanto, la filosofía sería otra de las formas más apropiadas de establecer una diferenciación entre varias cosmovisiones, en este caso en función de la corriente filosófica que subyace a dicha concepción.
3. Según la actitud
Pero religión y filosofía no son las únicas formas de estudiar la cosmovisión de una sociedad. Existen otras vías para ello, como es la que nos proporcionan las propias actitudes de las personas que componen dicho grupo. En ese sentido, la forma de ser y de pensar estarían actuando directamente como un filtro a la hora de construir la idea del mundo que les rodea.
La actitud de una sociedad, en líneas generales, puede aportar una cosmovisión más o menos pesimista, por ejemplo. Pueden ver el mundo de una forma pacífica o por el contrario verlo como un lugar hostil. En definitiva, atribuirán a la realidad las propias características que ellos perciben en sus actitudes.
4. Según la ideología
No podemos olvidar las ideologías y los valores como otra forma importante de establecer una cosmovisión en un momento y lugar dados. Las ideas políticas, por ejemplo, han sido tan poderosas en algunas sociedades como lo fueron las religiosas en otras épocas de la historia. Por lo tanto, esta será una de las variables a tener en cuenta si queremos conocer cuál es la forma de percibir el mundo de un determinado grupo.
Ideas y movimientos políticos tan poderosos como han sido el comunismo, el fascismo, el socialismo o el liberalismo, por poner solo unos ejemplos, han determinado en gran medida cómo los habitantes de una nación han percibido el mundo que les rodeaba en esa época. Pero no se trata solo de ideologías políticas. Movimientos como el ecologismo, el feminismo también influyen de igual manera.
En esta categoría entrarían también las diferentes corrientes de pensamiento económico, como el capitalismo, el liberalismo o el proteccionismo. Son idearios tan complejos que establecen un marco en la forma de vida de las personas y por supuesto esto afecta directamente a la forma en la que ven el mundo, es decir, a la cosmovisión.
5. Según la lengua
El lenguaje es una herramienta gracias a la que los seres humanos estructuramos nuestro habla, pero también nuestros pensamientos. Por lo tanto, si una determinada lengua está delimitando de alguna manera la forma en la que pensamos, sin duda va a tener una influencia a la hora de ayudarnos a crear la concepción de la realidad.
En este sentido, el lenguaje sería otro de los criterios que permitirían establecer una clasificación en cuanto a las diferentes cosmovisiones que pueden tener las sociedades. Por ello, aquellos individuos que comparten un idioma, independientemente de que se encuentren en países diferentes, van a compartir una parte de esa cosmovisión, pues utilizan un mismo lenguaje.
No solo se trata del idioma en sí, sino de lo que subyace a este concepto. Es decir, cuando varias naciones comparten una lengua, lo hacen porque de alguna manera tienen un pasado en común, una parte de la historia que les unió y por la que, aunque hayan tomado caminos diferentes, mantienen lazos que las hermanan.
De hecho, Wilhelm von Humboldt, filólogo y filósofo nacido en la antigua Prusia, mantenía que para entender la cosmovisión de un lugar en concreto era necesario conocer la lengua, pues según este autor, estos dos elementos estaban inexorablemente unidos. Humboldt no veía la lengua como una restricción para captar la realidad, sino todo lo contrario. Para él el idioma era una forma de expresión de la creatividad.
Por lo tanto, el contar con un lenguaje determinado daba lugar a poder construir una cosmovisión rica y única, diferente de la que podrían desarrollar los individuos de otra región con otro idioma, que igualmente también sería rica y única. Es decir, lo que la lengua estaría aportando era una forma original y creativa de experimentar la realidad y por lo tanto de tener una cosmovisión irrepetible.
Esta sería la última de las principales formas de clasificar los tipos de cosmovisiones que podemos encontrar, aunque dependiendo de los criterios que queramos utilizar, habría muchas otras posibilidades.
Referencias bibliográficas:
- Cano, M., Mestres, F., Vives-Rego, J. (2016). La Weltanschauung*(cosmovisión) en el comportamiento medioambiental del siglo XXI: Cambios y consecuencias. Ludus vitalis.
- DeWitt, R. (2010). Cosmovisiones. Una introducción a la historia ya la filosofía de la ciencia. Biblioteca Buridán.
- Santos, U.F., (1981). Filosofía y cosmovisión. Anuario Filosófico.
- Underhill, J.W. (2011). Creating worldviews: metaphor, ideology and language. Edinburgh, Scotland: Edinburgh University Press.
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Luis Martínez-Casasola Hernández. (2021, enero 26). Cosmovisión: qué es y qué elementos influyen en ella. Portal Psicología y Mente. https://psicologiaymente.com/social/cosmovision
Luis Martínez-Casasola (Madrid, 1988) se licenció en Psicología en la UAM y cuenta con un máster en Psicología Forense por la URJC y el COP de Madrid, así como con una especialización en recursos humanos. Tras varios años de experiencia en la redacción de contenidos web, ahora colabora como divulgador para medios especializados en el ámbito de la Psicología y la salud.
Fuente: https://psicologiaymente.com/social/cosmovision
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Tienes que informarte cómo es que funciona el organigrama planetario y en que consiste su programa de conducción llamado Adoctrinamiento Planetario, para que entiendas, por un lado, cual es la función y el rol principal que cumplen las doctrinas, disciplinas, etc, y por otro lado cual es la función de las logias de acuerdo a sus estructuras, ideologías y de lo que éstas significan como programas de conducción cognitiva y colectiva para con la civilización humana.
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El conocimiento científico y académico que se enseña en este mundo, nos indica que no estamos frente a un sistema antiguo o desactualizado sino más bien frente a un programa de formación socio-planetario interesado en un perfil de nivel de conciencia colectiva de una precaria visión sobre lo que acontece en este mundo y fuera de él. La ciencia no enseña la verdad, solo justifica la existencia de lo que ya existe, encapsula en teorías lo que desea difundir como leyes físicas, comportamiento del átomo, materia. Etc. Como si fuese la totalidad de lo que nos rodea y no es así.
La enseñanza académica, en este mundo no tiene sentido ni razón de ser, tú no necesitas aprenderte tomos enteros sobre historia, filosofía, religiones y estructuras culturales para trascender la 3D. Este método académico no permite que el ser humano expanda libremente su creatividad y nivel de inteligencia más bien lo estructura a nivel racional y lo convierte en un dependiente emocional generándole apegos hacia su conocimiento y formación académica, defensor de su verdad y criterio personal.
Cuando el ser humano logra ampliar su visión y ubicarse a si mismo dentro de esta realidad comienza a replantearse ¿Qué es todo esto? Una parte dentro de su mente le hace pensar sobre lo que ha venido aprendiendo desde muy temprana edad haciéndolo tomar consciencia que lo asimilado e internalizado como conocimiento científico y formación académica no ha sido lo suficiente porque no ha ido a ningún otro lado mas que al pasado que apenas puede sostenerse en su presente porque dentro de él no existe otro camino formativo mas que el aprendido. Ello lleva que pierda el interés por querer seguir investigando sobre leyes, teorías o escrituras que a su entender no tienen una fundamentación valida, creíble y respetable al darse cuenta que lo que se enseña en este mundo esta sistematizado y programado para que así sea.
A partir de ese momento, su visión con respecto a su vida, la de las personas que están a su lado y el trato colectivo recibido pasara a convertirse en su centro de atención y en un hallazgo permanente de detalles, comportamiento y conductas en las personas que lo harán pensar, reflexionar y recapacitar llegando a la conclusión de que este mundo utiliza un sistema de control global, por donde inhibe la conciencia colectiva de los humanos 3D.
Un fuerte abrazo
marielalero.




