RESUMEN: Cadia: The World Within (2019) es una película de ciencia ficción y aventura sobre un joven que descubre un mundo oculto lleno de secretos, tecnología y peligros inesperados. Mientras lucha por sobrevivir y encontrar la verdad, la historia mezcla acción y misterio para fans de películas
Géneros: Fantasía, Familiar
Cómo desapegarte de tu pasado para transformar tus relaciones | Walter Riso.
10 may 2026
A menudo, el discurso sobre el trauma y el apego nos ha hecho creer que somos el resultado inamovible de nuestra infancia. Pero, ¿es posible actualizar ese software emocional y dejar de culpar a nuestros ancestros e infancia de lo que hoy vivimos en nuestros vínculos?
En este encuentro exclusivo para MIA, entrevistamos a un gran maestro y voz de la dependencia emocional: Walter Riso, doctor en Psicología y referente mundial en Terapia Cognitiva y Bioética. Con más de 35 años de experiencia clínica y 37 obras científicas y de divulgación publicadas y traducidas a 25 idiomas.
En esta valiosa charla desmentimos la idea del determinismo de la infancia.
No buscamos culpar a los padres, buscamos entender el mecanismo para, finalmente, ser libres.
Felices de poder contar como invitado con uno de los profesionales y autores que leíamos antes de nuestra andadura.
¿Estás buscando tu despertar espiritual? Los 8 dharmas mundanos se centran en el desapego y la impermanencia, para alcanzar la paz interior y la felicidad. Te contamos acerca de cada uno de ellos para que puedas aplicarlos a tu vida diaria.
Los 8 dharmas mundanos hacen referencia a esos bloqueos, preocupaciones o apegos que nublan nuestra conciencia y capacidad para ser felices. Así, el budismo al igual que la propia psicología nos recuerdan que el hecho vivir aferrados a determinadas dimensiones, como el orgullo, los bienes materiales o el deseo de ganancia, nos empuja a una existencia de carencias y sufrimientos.
A menudo, suele decirse aquello de que el budismo es una casa llena de hermosos tesoros. Sin embargo, desde nuestra visión marcadamente occidental es común que en ocasiones, no sepamos distinguir o apreciar la belleza de esas riquezas que se aglutinan en dicho marco filosófico y espiritual.
Los principios del budismo y la práctica del Dharma no son fáciles de llevar a cabo, y la razón de ello está en nuestra mentalidad, en el tipo de cultura en la que nos desenvolvemos a diario y que de algún modo, termina moldeándonos.
“Dharma es la disciplina de vivir la verdad; no es conocer o leer la verdad, no es comentarla ni discutirla, no es su lógica, no es su razonamiento”.
-Yogi Bhajan-
De ahí, que sean muchos los expertos en dichas corrientes que nos recomienden un sencillo consejo. No importa si no sabemos nada sobre el tema de los chakras, sobre la meditación o la supuesta energía vital contenida en el yoga kundalini. Esas prácticas que muchos manejan casi sin saber no tienen relevancia si primero no se conocen los 8 dharmas mundanos.
Porque sumergirnos, delimitar y trabajar en ese conjunto de preocupaciones comunes, es sin duda el primer paso para nuestro despertar espiritual. Es el umbral del budismo, es poder desprendernos de nuestros pensamientos obsesivos y deseos sociales para dejar atrás nuestro eterno temor a la pérdida. Nuestra fijación en la ganancia, en el apego sin sentido…
Los 8 dharmas mundanos
Los 8 dharmas mundanos nos hablan sobre todo de dos conceptos: el desapego y la falta de permanencia. Esas ideas, esos conceptos, son sin duda nuestra auténtica némesis, esa sombra que nos persigue y que nunca terminamos de ver o de reconocer. Así, dentro de nuestra mentalidad y comportamiento somos muchos los que orientamos nuestra existencia en relación a ciertas dimensiones, necesidades, personas y materiales a los que consideramos esenciales para sentirnos bien.
Vivimos apegados a todas esas dimensiones sin comprender, sin intuir que nada en este mundo puede retenerse para siempre. En nuestra cotidianidad, habitan las certezas, los apegos y las expectativas porque todo ello nos confiere una sensación de control. Y si hay algo que nos agrada, es tenerlo todo bajo control. Sin embargo, no hay nada tan volátil, caprichoso e inmanente que la propia vida.
De ahí que cualquier cambio nos desestabilice. Que toda variación, expectativa fallida o meta incumplida nos conduzca al sufrimiento y al estrés. Para el Dharma, mientras nuestra mente siga contaminada por esos ocho principios mundanos jamás seremos libres ni nobles. Por tanto, veamos a qué dimensiones se refiere este marco del budismo.
Primer par: el apego a las posesiones materiales/ aversión a no recibirlas o verse separado de ellas
Los 8 dharmas mundanos se establecen en 4 pares de apego y aversión. Así, el primero de ellos hace referencia a algo que nos será muy familiar. Hablamos, cómo no, de nuestra necesidad por poseer y el temor que nace de pensar en la distancia o el daño sobre eso que entendemos como nuestro. Mil ejemplos lo ilustran: nuestro apego a la tecnología, a determinadas marcas de ropa, de zapatos, a nuestros coches, etc.
Queda claro que muchas de esas cosas las consideramos esenciales para nuestro día a día: nos sirven para trabajar y para dar una determinada imagen. No obstante, el problema está en experimentar un claro sufrimiento cuando no tenemos acceso a esos objetos, cuando nos faltan y percibimos nuestra dependencia absoluta hacia ellos. Este es sin duda un dharma mundano muy relevante en el que trabajar.
Segundo par: el apego al reconocimiento, la aprobación y la fama/ aversión a la censura o la desaprobación
Todos, de algún modo, necesitamos sentirnos validados, reconocidos y aprobados por quienes nos rodean. Somos seres sociales y esos lazos de seguridad nos permiten desenvolvernos con mayor soltura. Ahora bien, el problema como siempre llega cuando esa necesidad se vuelve prioritaria y constante. Cuando somos incapaces de vivir sin ese refuerzo externo, sin esa alabanza, sin ese permiso, sin ese like en nuestras fotos, sin esa aprobación por parte de nuestras familias, parejas o compañeros de trabajo.
No saber o no poder vivir sin esos refuerzos o experimentar bloqueos o ansiedad cuando nos censuran o desaprueban es otra fuente absoluta de sufrimiento. Otro de los pilares de los 8 dharmas mundanos que estamos obligados a identificar y a cambiar.
Tercer par: el apego a una buena reputación/ la aversión a una mala imagen
¿Qué implica el hecho de vivir condicionados por tener una buena o mala reputación? Implica básicamente no ser libres, no poder actuar, sentir, vivir y desenvolvernos de acuerdo a nuestros deseos. Porque quien está pendiente de lo que piensen los demás o de lo que puedan concluir otros al respecto de nuestra apariencia, actos o palabras, veta por completo el propio crecimiento personal. No es lo adecuado.
“Cuando haces aquello que te gusta, con pasión, sin recibir retribución alguna y pierdes la noción del tiempo… Cuando lo haces por el simple hecho de que eres feliz haciéndolo y además estás sirviendo a los demás, es cuando estás en Dharma”.
-Yogi Bhajan-
Cuarto par: el apego a los placeres de los cinco sentidos/la aversión a experiencias desagradables
Puede que este par de los 8 dharmas mundanos nos origine cierta contradicción. ¿Qué hay de malo si orientamos nuestra existencia a esos cinco sentidos con los que saborear la vida en todas sus formas, sabores y sensaciones? Aún más… ¿por qué no sentir aversión de lo que es desagradable o incómodo?
Para entenderlo debemos ponernos en el contexto del budismo. En esa visión donde lo frugal, lo humilde y lo justo nutren cada conducta, no caben los excesos. En esta filosofía no armonizan las pasiones elevadas, la gula, el deseo, la necesidad… En el equilibrio está la mesura y el bienestar, y es en ese punto de no necesidad hacia nada, es donde la conciencia se libera de lo material, donde aparece la sabiduría, la compasión y el auténtico progreso espiritual.
“El agua no puede acumularse en la cumbre de una montaña,
y el verdadero mérito no se acumula sobre la cresta del orgullo”.
Para concluir, es muy posible que estos 8 dharmas mundanos nos parezcan algo complicados de delimitar y transformar. Esto es así porque dentro de nuestra concepción nos es muy difícil renunciar a la fantasía de permanencia, abrazar la idea de que no tenemos el control absoluto de todo lo que sucede.
No obstante, quedémonos con la esencia de estos enfoques, dejemos que nos inspiren para dar forma a una vida más autónoma, libre de egoísmos, orgullos huecos, necesidades vacías y pensamientos que no nos permiten crecer como personas.
Este texto se ofrece únicamente con propósitos informativos y no reemplaza la consulta con un profesional. Ante dudas, consulta a tu especialista.
Hay mecanismos muy sencillos que te permitirán encender de nuevo el entusiasmo. Si quieres saber cuáles, este es tu artículo.
Necesitas despertar tu entusiasmo. Es bueno encender esa vitalidad energética y positiva con la que afrontar las dificultades con mayor ímpetu y confianza. Esta emoción es el motor que nos impulsa a conseguir nuestros objetivos.
Aunque, como bien sabemos, en ocasiones cuesta. Resulta complicado poner ilusión a nuestra realidad cuando pesa la rutina y miramos al futuro con el pinchazo de la incertidumbre. Sin embargo, si ser entusiastas es una de las virtudes más hermosas del ser humano, vale la pena recordar cómo se activan esos mecanismos psicológicos.
Decía el célebre médico Gregorio Marañón que el entusiasmo es signo de salud emocional. Es comprometernos con la vida y darle impulso. Es también, como señala el psicólogo Martin Seligman, un rasgo que nos permite afrontar las cosas desde el corazón, de manera vivaz y energética.
¿Por qué no intentarlo? ¿Por qué no descubrir cómo desarrollar un poco más este enfoque mental tan valioso?
“No dejes apagar el entusiasmo, virtud tan valiosa como necesaria; trabaja, aspira, tiende siempre hacia lo alto”.
-Rubén Darío-
¿Cómo puedes despertar tu entusiasmo?
Despertar tu entusiasmo no solo revertirá en tu bienestar. Si tiene algo mágico esta emoción es que se contagia, es como una chispa en la oscuridad que guía e inspira. Tanto es así que según este estudio, las fortalezas de carácter que más correlacionan con la felicidad son el entusiasmo, la curiosidad y la esperanza.
Por su parte, Christopher Peterson y Martin Seligman, en su libro Character Strengths and Virtues, describieron a las personas entusiastas como personas energéticas de miradas brillantes por la pasión y la motivación que experimentaban en su interior. Ahora bien, hay un detalle. Hay quien presenta este rasgo de personalidad más entusiasta desde su nacimiento.
Por decirlo de otro modo, hay a quien tiene una cierta predisposición, y también quienes, por su carácter, parten en desventaja. Porque no es fácil estar siempre al 100 % en los niveles de energía y positividad. Por ello, podemos concebir esta dimensión como un estado mental que desarrollar, despertar y encender siempre que nos sea posible.
Aunque el desánimo puede ser un gran compañero puntual, es un horrible compañero permanente. Por ello, a continuación te explicamos cómo despertar tu entusiasmo.
1. Sal de ti mismo, es momento de explorar otros territorios
Vivimos en la era en la que los libros de autoayuda siguen siendo los más demandados. El culto al yo, la necesidad de comprendernos, atendernos, desarrollarnos y sanarnos nos obliga a estar siempre focalizados en nosotros mismos. Sin embargo, es bueno que, de vez en cuando, salgas de la frontera del yo para descubrir otros mundos.
Al hacerlo, tomarás conciencia de que hay otras mentes de las que aprender. Fomentar nuevas amistades, descubrir nuevos escenarios, lugares o prácticas y ampliar experiencias despierta la pasión por vivir. Esa es la chispa del entusiasmo.
2. Relájate, deja de vivir en modo supervivencia
Para despertar el entusiasmo hay que dejar de vivir en modo supervivencia. ¿Qué significa esto? Los estados de estrés y ansiedad son los que te supeditan a pensar en modo de autoconservación: pelear o escapar de las amenazas. La mente solo se focaliza en las preocupaciones, en lo que ha pasado o lo que puede pasar, en lo que debes hacer…
El entusiasmo no se enciende cuando estás atrapado por la rumiación y la inquietud constante. Así que hazlo, relájate, baja el ritmo y regálate instantes de calma.
3. Y a ti, ¿qué te apasiona?
Parece una pregunta evidente, pero en realidad no todos saben responderla. ¿Qué te apasiona, qué enciende tu inspiración, tu ilusión y tu motivación? Clarificar cuáles son tus gustos, tus inquietudes personales y trabajar en ellas te permite despertar tu entusiasmo.
Recuerda que cuando esta dimensión surge en tu mente, aparecerán pensamientos como los siguientes: “sé que puedo hacer esto; me encanta pasar tiempo haciendo lo otro; me siento bien conmigo mismo; el tiempo se me pasa volando…”.
4. Alinea tus valores con tus sistemas de creencias y conductas
Si haces algo, que esté en sintonía con tus valores y creencias. Ajústate siempre a lo que te dice tu intuición y esa voz interna que te conoce tan bien.
Solo cuando te vuelcas en alma y corazón con aquello que está en armonía con tus auténticas esencias y personalidad, lo disfrutas, te permites fluir y se despierta tu entusiasmo.
5. Aléjate de quienes apagan tus ilusiones
Es ley de vida. A tu alrededor siempre habrá una o dos presencias que infravalorarán tus pasiones, tus gustos o tus inquietudes. Son personas expertas en arrancar alas a los que sueñan, en desanimar a quien encuentra su camino. Si hay alguien que ahora mismo está minando tus planes y esperanzas, es momento de poner distancia.
6. Practica la trascendencia para despertar tu entusiasmo
Trascender es ir más de lo aparente y ordinario para desarrollar visiones más amplias, conocimientos más profundos. Esta fortaleza psicológica fue definida por William James primero y por Abraham Maslow después. Se relaciona también con la autorrealización, con el propósito claro de seguir aprendiendo para desarrollarnos como personas en plenitud.
Trabajos de investigación como los realizados en colaboración con la Universidad Simón Bolívar y la Universidad Autónoma de Madrid indican que, algo tan simple como pasear por la naturaleza, evoca en nosotros esa sensación de asombro y trascendencia tan enriquecedora.
Según Maslow, la trascendencia implica alcanzar un estado más inclusivo y holístico de la conciencia humana para relacionarnos de un modo más elevado con nosotros mismos, con los demás, la propia naturaleza y el cosmos. Esta dimensión también asienta las bases del entusiasmo, de sentirnos comprometidos con algo más elevado.
7. El entusiasmo es una actitud, elígela cada día
Como suele decirse, ¿qué es la vida sin entusiasmo? Sin ella, nos falta brillo, carisma, ganas, valentía para trabajar en lo que queremos. Sin esta emoción, vegetamos, nos limitamos a existir en modo piloto automático. Por lo tanto, clarifica una meta que te ilusione y trabaja en ella.
Para despertar tu entusiasmo, elige la esperanza, el movimiento y mirar al mañana con positividad y no con miedo.
Este texto se ofrece únicamente con propósitos informativos y no reemplaza la consulta con un profesional. Ante dudas, consulta a tu especialista.