Embrión en movimiento – El hombre como embrión

Una visión espiritual del embrión humano basada en una aproximación fenomenológica.

del 10 al 14 de junio del 2020

Jaap Van der Wal

Esta imagen tiene un atributo ALT vacío; su nombre de archivo es Shooting-Antroposana-Heidi-Arts-sep-2012-nr-4.jpgActualmente se han desarrollado muchos nuevos métodos y técnicas con los que podemos influir y manipular el proceso de concepción, embarazo, desarrollo prenatal y nacimiento de acuerdo a nuestras necesidades y deseos.
Para poder plantearnos la pregunta: «¿Qué estamos haciendo realmente?» es importante que nos demos cuenta de qué es el embrión en esencia, y de cómo deberíamos interpretar los datos y resultados de la moderna embriología científica desde un punto de vista espiritual sobre el hombre y la naturaleza.
En este seminario hacemos un intento de entender el desarrollo humano prenatal mediante una aproximación goetheana (fenomenológica). Dentro de dicha aproximación parecerá posible llegar al núcleo espiritual de esta fase de la existencia humana. De esto modo podemos «encontrarnos» con los principios creadores y creativos, y con las fuerzas que operan a través del ser humano.

En el desarrollo embrionario humano tratamos con lo que podríamos denominar como «funcionamiento silencioso en las formas». Con esto queremos decir que los gestos de crecimiento y desarrollo que realiza el embrión humano podrían ser interpretados y comprendidos como parte de la conducta humana. Son como una especie de pre-ejercitación de lo que más adelante aparecerá y se expresará como funciones fisiológicas y psicológicas. El embrión exhibe conducta humana.
El embrión no «se vincula con un alma», es alma, es existencia humana y conducta humana. El cuerpo humano obtiene su forma y perfil durante el desarrollo embriónico en un proceso continuo de cambio y metamorfosis. Podemos entender estos gestos como conducta humana. Durante esta fase de la existencia humana, los procesos que acompañan, por así decirlo, el acto de encarnación pueden seguir siendo «leídos» a partir de los hechos biológicos. Estos gestos también son una especie de eco o recapitulación de los gestos del desarrollo del hombre como especie. En este sentido, convertirse en un ser humano y humanizarse, biografía y biología, se encuentran. El embrión puede ayudarnos a aprender las pautas reales y esenciales del desarrollo humano.
El embrión humano parece ser una especie de equilibrio empático continuo entre dos polaridades de «antipatía introvertida» y «simpatía extrovertida», en relación con su contexto y con su entorno. Esta polaridad parece estar activa en diversas dimensiones y direcciones, por ejemplo, entre la cabeza y las extremidades y entre lo craneal (cabeza) y lo caudal (pelvis), mientras que la típica característica humana de andar erguido parece quedar preservada en la columna vertebral.
Durante su desarrollo total, 
el embrión es la expresión de la presencia de un ser 
que es capaz de mediar entre el cielo (cosmos) y la tierra
El objetivo del seminario es permitir que los participantes compartan los poderosos procesos que forman la base de cada individualidad y de la vida humana en esta tierra. No sólo participando por medio del intelecto, sino también con el corazón. Además, el modo de considerar el desarrollo embriológico tal como se presenta aquí (la llamada «embriosofía») abrirá perspectivas completamente nuevas en cuanto a polaridades y triangulaciones, microcosmos y macrocosmos, herencia y encarnación, evolución y desarrollo humano.