EE UU aprueba el lanzamiento de un satélite espejo capaz de reflejar la luz solar e iluminar la Tierra durante la noche.
El 9 de julio, la Comisión Federal de Comunicaciones (FCC, por sus siglas en inglés) de Estados Unidos autorizó a la empresa Reflect Orbital la construcción, el lanzamiento y la operación de un satélite espejo en la órbita terrestre baja. Este satélite experimental, de nombre Eärendil-1, tendría la capacidad de reflejar la luz solar hacia puntos específicos de la Tierra durante la noche. El proyecto ha sido criticado por astrónomos y ambientalistas desde hace tiempo.
WIRED escribió sobre el espejo gigante de Reflect Orbital en septiembre de 2024, cuando el proyecto aún estaba en su fase embrionaria: “el objetivo ambicioso de la startup con sede en Santa Monica, California, es garantizar un suministro continuo de luz a las grandes instalaciones de paneles solares, permitiéndoles producir energía incluso durante la noche y superando así una de las principales limitaciones de esta fuente de energía renovable”. Dos años después, el gobierno de Donald Trump ha dado luz verde a este proveedor de luz solar “a la carta".
Equipado con un reflector de 18 metros, Eärendil-1 podría iluminar áreas de 5 a 6 kilómetros de díametro durante breves periodos de tiempo (el nombre del satélite espejo es una referencia al primer personaje de El señor de los anillos creado por Tolkien). La autorización permite a la compañía desplegar este satélite de prueba a unos 625 kilómetros de altitud. El principal objetivo consiste en evaluar la viabilidad técnica de su reflector de película ultradelgada y alta reflectividad.
"Agradecemos a la FCC por aprobar nuestra solicitud para realizar nuestra misión de prueba", indicó la empresa en sus redes sociales. Dicha misión tendría su lanzamiento antes de que concluya el año. “Esta decisión es sumamente importante para nuestra empresa y refleja el liderazgo de Estados Unidos en la prueba de tecnología espacial innovadora”.
La startup estadounidense sostiene que esta muy polémica tecnología podría tener varias aplicaciones civiles, comerciales y gubernamentales. Entre ellas figuran el suministro de iluminación para operaciones de búsqueda y rescate, el apoyo a infraestructuras críticas durante emergencias, la extensión de las horas útiles para instalaciones de energía solar o la iluminación temporal de obras remotas sin necesidad recurrir a generadores convencionales.
Más allá del “dejen dormir”
Eärendil-1 solo sería el principio. Reflect Orbital contempla tener 50,000 satélites en operación para 2035. Y esa es solo una empresa. El éxito de esta iniciativa podría detonar una nueva industria global, y eso es algo que le quita el sueño a varias personas, por ahora metafóricamente. “Imagina el cielo lleno de lunas”, dijo Tony Tyson, investigador de la Universidad de California en Davis e investigador en jefe del Observatorio Vera C. Rubin, quien se demuestra escéptico de la capacidad de estos satélites para hacer sus reflejos con la precisión que promete la startup.
Durante el proceso regulatorio, la FCC recibió cerca de 2000 comentarios públicos cuestionando la iniciativa. Entre los principales críticos figuran la American Astronominal Society, DarkSky International y la Royal Astronominal Society. Estas organizaciones advierten sobre los posibles efectos de este tipo de satélites sobre la astronomía, los ecosistemas nocturnos y la seguridad aérea.
Los detractores argumentan que los observatorios terrestres ya tienen que lidiar con miles satélites en la órbita terrestre baja que dificultan las observaciones. Incluso un número reducido de espejos espaciales podría incrementar la contaminación lumínica, haciendo más difícil el trabajo, mientras que una futura constelación satelital a gran escala transformaría radicalmente el aspecto del cielo nocturno. “Para la astronomía óptica, esto supone una amenaza existencial, y esperamos que los organismos reguladores compartan esta opinión", indicó una funcionaria del Observatorio Europeo Austral (ESO).
Algunos investigadores también han expresado preocupación por posibles destellos que pueden afectar a pilotos de aeronaves, conductores o fauna sensible a los ciclos naturales de luz y oscuridad.
Pese a esas objeciones, la FCC concluyó que la solicitud presentada corresponde únicamente a un satélite experimental y no a una constelación comercial. En su resolución, el organismo señala que Eärendil-1 constituye una prueba tecnológica de alcance limitado y duración acotada, cuyos resultados servirán para determinar si el concepto es técnicamente viable y para identificar los desafíos asociados con eventuales desarrollos posteriores. Cualquier despliegue futuro de múltiples satélites requiriría nuevas autorizaciones regulatorias.
Además, la agencia se desentendió de los señalamientos en materia astronómica. “Consideramos que las preocupaciones sobre el impacto de Eärendil-1 en la astronomía óptica quedan fuera de nuestra revisión y autorización de la estación espacial y no constituyen una base para denegar o imponer condiciones adicionales a las operaciones de Reflect Orbital”, declaró la FCC.
A través de su sitio web, la empresa se comprometió a dialogar y trabajar con las partes afectadas y con la comunidad científica. “Reflect Orbital se está ganando el derecho a operar y a expandirse. Esto implica demostrar que la luz solar reflejada puede controlarse con precisión, utilizarse solo donde sea apropiado, limitar su brillo y duración, y coordinarse con las comunidades afectadas y las instituciones científicas. Significa medir los efectos reales, no basarse en suposiciones. Y significa estar dispuestos a cambiar de rumbo si la evidencia no respalda su implementación”.

No hay comentarios:
Publicar un comentario